Arnaitz GORRITI

La integración y la competitividad en una cancha de baloncesto y sobre una silla de ruedas

Bidaideak Bilbao BSR es el representante vasco en la Liga de Baloncesto en Silla de Ruedas. Pese a perder su patrocinio con Lagun Aro, el reciente convenio alcanzado con el Ayuntamiento de Bilbo les permite seguir la línea de afianzarse en la élite. Es su carácter, «tenemos que pelearnos por todo».

No conozco a nadie que, la primera vez que haya visto un partido de baloncesto en silla, no le haya llamado muchísimo la atención o que no le haya gustado. Todo el mundo piensa que puede ser un deporte un poco lento o estático, y sin embargo es un deporte muy espectacular, con muchos choques y mucha velocidad, y que a todo el mundo le llama la atención», informa nada más empezar Asier García, jugador internacional y con experiencia en unos Juegos Paralímpicos. A sus 32 años, es una de las estrellas de Bidaideak Bilbao BSR, después de haber pasado por las filas del Zuharrak -anterior nomenclatura del cuadro bilbaino-, Toledo o Barcelona.

«El baloncesto en silla de ruedas es un juego más posicional», apostilla Gorka Álvarez, segundo entrenador de Bidaideak Bilbao BSR y seleccionador de Euskadi, que además añade el sonido y el olfato como elementos diferenciadores del espectáculo. «Tiene un grado más de dificultad que el baloncesto de a pie al situarse este más cerca de la canasta. Para mí es más espectacular por el contacto, por el olor a rueda quemada, porque las sillas a veces se rompen... Es un deporte en el que hay muchos golpes y que suenan. Verlo en directo -y se puede hacer los sábados en el polideportivo de Txurdinaga- es de lo más espectacular», añade.

Al final, todo es baloncesto, uno de los pocos deportes de equipo en Euskal Herria que pueden practicar las personas con minusvalía. «Es muy importante la labor del equipo de Bilbo, ya que tenemos una de las pocas escuelas que hay en el Estado. Cuando empecé a practicar este deporte, a los 21 años, solo existía el Club Deportivo Zuharrak, el primer equipo. Pero es importante que los jóvenes que tengan alguna discapacidad tengan la posibilidad de hacer deporte; es un valor muy importante del club, por su doble función: está creando jugadores que son el futuro y, aparte, la labor social que se hace para que todos los chavales con cualquier tipo de discapacidad, tengan un deporte como algo con que integrarse y divertirse, y con el que competir», explica García.

«En estos momentos en la escuela tenemos unos 17-18 jugadores, entre ellos dos mujeres, ya que este deporte a nivel estatal es mixto, aunque a nivel internacional sí que jueguen chicos y chicas por su lado», añade el técnico Gorka Álvarez.

Similitudes y diferencias

El Basket en silla de ruedas, para quien no lo haya visto nunca, no guarda tantas diferencias respecto al «baloncesto de a pie», como ellos mismos le llaman, excepto varios detalles respecto al empleo de las propias sillas y la manera de computar de distinto modo la minusvalía de los participantes.

«Todas las normas son iguales respecto al baloncesto de a pie. Las distancias son iguales, todo es igual, salvo dos pequeños detalles: el tema de los pasos, que en este caso serían impulsos a las ruedas; es decir, no puedes dar más de dos impulsos a la silla sin botar el balón. La otra diferencia es, por tanto, que no existen los dobles: puedes coger el balón, botarla, volver a cogerlo y volver a botar», explica García, que además añade que «cada jugador, en función de la lesión que tiene, tiene una puntuación. A mayor lesión, menor puntuación, desde 1 hasta 4,5».

«Yo , que tengo solo ciertas carencias en mis pies y puedo andar y tengo fuerza en el tren superior, soy un 4. Para equilibrar los quintetos de juego y para que todos los distintos minusválidos que hay jueguen, se hace que el quinteto que está en cancha en cada momento no pueda superar los 14,5 puntos. No podemos jugar en un equipo cinco jugadores de 4, porque serían 20 puntos. Hay que meter a gente que tiene lesión medular, que es 1 punto, que tiene espina bífida, que son de 3, y hay que equilibrar las puntuaciones de juego. Cuanta más movilidad y más fuerza se tiene, más se incrementa hasta el máximo del 4,5».

«Si en un momento dado el quinteto supera los 14,5, te pitan falta técnica. A diferencia del basket de a pie, en la mesa siempre se ponen los quintetos dispuestos con la ficha federativa, que viene ya con la puntuación de juego. Cuando el entrenador hace un cambio, la mesa cambian las fichas y constantemente se están fijando que los quintetos no pasen de los 14,5 puntos», explica el seleccionador de Euskadi, por su parte.

«En el caso de las chicas, hay que decir que su puntuación funcional se les reduce un punto y medio. Si tú juegas con una jugadora de 3 o 4 puntos, con una lesión más o menos mínima, a la hora de jugar lo haría con punto y medio menos», añade García.

En lo que a las características de juego se refiere, los dos miembros de Bilbao BSR coinciden en el dinamismo y la velocidad como elementos esenciales de un juego en constante movimiento y evolución. «En este deporte es muy importante la velocidad, pero lo es mucho más la expresividad. Las ventajas se ganan en un segundo: en la arrancada, en los espacios cortos, en cómo metes la silla para bloquear... Lo fundamental es la expresividad. Otra gran diferencia es que, esté el balón en juego o no, se juega en todo momento. No hay pausa. En todo momento hay que buscar las ventajas, y da igual que el balón esté en juego o no, porque tienes que estar posicionado con la silla buscando las ventajas, los bloqueos y solo se para cuando hay tiempo muerto o cuando te cambian»,

El alero bilbaino Asier García añade que «el juego ha cambiado mucho en los últimos años. Antiguamente, la gente con lesión medular, los 1 o 2, se dedicaban única y exclusivamente a meter bloqueos. No se les pasaba el balón ni tiraban a canasta. La evolución -que ha venido desde Estados Unidos, Australia o Canadá- ha cambiado muchísimo este deporte. Hoy en día, los 1 o 2, aparte de bloquear, tienen que tirar a canasta, los equipos necesitamos que amenacen, que hagan las continuaciones. Siempre han sido importantes por el trabajo más `sucio', pero hoy día, un equipo que solo ataca con tres está muerto», afirma con rotundidad.

«Por norma general, las personas que he conocido en este deporte somos gente de mucho carácter. Este deporte exige preparación, dedicación, cierta calidad, pero tener nervio y mucho carácter se necesita sí o sí. Nos gusta pelearnos por todo y eso, al final, es algo que se ve en la cancha», termina García la descripción del carácter del juego.

Objetivos y dificultades

Fruto de ese carácter, Bidaideak Bilbao BSR ha logrado instalarse en la División de Honor de la Liga de Baloncesto en Silla de Ruedas, después de ser un equipo «ascensor» durante años. «Nuestro objetivo es clasificarnos para la Copa -ya lo hicimos el año pasado, pero por ser los anfitriones- y pasar a la segunda fase para luchar por el título. Vamos cuartos de nuestro grupo, ya que hay dos grupos de seis equipos, y los cuatro primeros de cada grupo pasan a esa segunda fase. Una vez conseguido el ascenso hace dos años y mantenernos el año pasado, queremos crecer poco a poco», explica García, pero no es ajeno que tras la pérdida del patrocinio de Lagun Aro, y por mucho que el Ayuntamiento de Bilbo los ha «rescatado» por ahora, sin respaldo económico será inviable cualquier objetivo.

«Hasta ahora teníamos el patrocinio de Lagun Aro, pero no sigue. Eso ha sido muy peligroso para poder seguir en competición. Por ahora, nos hemos quedado con el patrocinio de Bidaideak, que es una empresa de Bizkaia de transporte para minusválidos, y hace unas semanas conseguíamos el apoyo institucional del Ayuntamiento de Bilbo, a cambio de dar charlas en las escuelas y demás, y estamos en la tesitura de tratar de que este proyecto se afiance y tener un presupuesto más amplio para poder crecer».

«Un presupuesto ideal para un club como el nuestro, para poder cubrir todos los costes, serían unos 150.000 euros, 180.000 para poder ir más holgados», apostilla Gorka Álvarez, que aclara en todo caso que «el club ha decidido que, aun en lo peor, que siga habiendo escuela; la parte social del club no renunciaría por temas económicos». Por este mismo motivo, la selección de Euskadi lleva «tres años sin poder salir», añade.

Asier García lanza su mayor deseo en voz alta para acabar. «Queremos crecer a partir de la estabilidad económica, institucional y de juego. Así, tal vez pudiéramos vernos en Europa; sería una muy buena experiencia el poder competir a nivel internacional».

«Con el 1% del presupuesto de los clubes, el basket en silla estaría en la élite»

Por el momento, la mayoría de los clubes de basket en silla de ruedas son clubes en sí mismos. Pero desde luego que Gorka Álvarez o Asier García reflexionan sobre la conveniencia de que se involucren los clubes grandes.

«No nos importaría que Bilbao Basket o el Athletic nos integrasen. Pensándolo, el jugador que menos cobra del Athletic ya pasa nuestro presupuesto», remarca el seleccionador de Euskadi.

«Sería importante que las grandes instituciones deportivas tuviesen una sección así. En el Real Madrid, en su día Florentino Pérez se comprometió a sacar un equipo, pero nunca lo ha hecho», recuerda García. «Equipos como el Galatasaray, que además ha ganado cuatro de las últimas cinco Copas de Europa, comprenden que con un 1% de su presupuesto van a ser campeones de Europa, y es un equipo que llena sus gradas. Ellos lo viven como un éxito de su club y se podría tener la misma visión». A. G.