La máquina de Gracia no se gripa
Los rojillos se trajeron los tres puntos del Benito Villamarín en un encuentro accidentado donde se produjeron dos expulsiones -una por cada bando-, un autogol y un penalti lanzado al travesaño. Andrés Fernández, que cometió la pena máxima, no jugará contra el Granada.

BETIS 1
OSASUNA 2
Osasuna vive su momento dulce de la temporada. Una dinámica positiva que se fraguó en la segunda parte copera de La Rosaleda al igualar hasta tres goles de desventaja. Ahí el equipo creyó en las enseñanzas de Javi Gracia y comenzó a unir toda una serie de resultados positivos que le han llevado a encadenar cuatro encuentros ligue- ros consecutivos puntuando y dos seguidos ganando, esto último algo impropio en las costumbres de los rojillos.
La victoria cosechada, en todo caso, tiene un doble regusto por producirse ante un rival directo al que los navarros ya dejan a diez puntos más el momentáneo gol average favorable y al que, con once raquíticos puntos, le va a resultar muy difícil salvar la categoría, si bien pueden tomar como ejemplo a su adversario de ayer, testimonio vivo de que se puede lograr.
Los navarros se aprovecharon de la desgracia bética en un encuentro al que se le puede poner perfectamente la calificación de accidentado por los poco acostumbrados lances que se prodigaron. Dos expulsiones -una por cada escuadra, aunque los anfitriones se resintieron más de la suya-, un autogol y un penalti al travesaño fueron la tarjeja de visita de un envite en el que los nervios y el cansancio final determinaron muchas de las acciones, especialmente en la segunda mitad.
Osasuna, de hecho, se gustó más en el primer periodo, favorecido, claro está, por el tempranero gol de Roberto Torres -uno de sus mejores partidos-, que permitió a los de Javi Gracia manejarse con mayor tranquilidad y sacar tajada de las miserias locales, que fueron encrespando poco a poco a su público. Desplegando una seguridad notable en defensa -concediendo más corners de los necesarios, quizás-, la escuadra encarnada solo tuvo que preocuparse por las maniobras de un Baptistao recién aterrizado y dispuesto a dejar huella de su contrastada calidad ofensiva.
No le sirvió de mucho al Betis, que veía cómo al filo del descanso se quedaba con uno menos. Miel sobre hojuelas para un conjunto rojillo al que todo le salía de cara y que comenzaba a vislumbrar el encauzamiento de un triunfo muy importante. Le faltaba la guinda, cerrar el choque, algo en lo que De las Cuevas se aplicó en sendas contras, pero que no acabó de materializarse. Mientras tanto, achuchaba el Betis, más con el corazón que con la cabeza, impulsado por la necesidad clasificatoria.
Penalti y expulsión de Andrés
0-1 y un hombre más durante la mitad del encuentro. Parecía el terreno abonado para machacar al contrario, pero Osasuna pecó de demasiada suficiencia tras la reanudación. Los cambios locales -Garrido se la jugó con una defensa de tres- acogotaron a un cuadro rojillo que ya no tenía la misma fluidez en la circulación de la pelota, si bien un claro penalti del recién ingresado Figueras a Oriol Riera cuando iba a rematar en boca de gol pudo inclinar definitivamente la balanza del lado rojillo.
Para su desgracia, el central leridano iba a ser protagonista negativo apenas diez minutos después cuando, al tratar de despejar un balón con el pie equivocado, lo introdujo en sus propias redes. Hasta en eso la suerte estuvo del lado osasunista, pues el 0-2 llegó en el momento en el que peor lo estaban haciendo los rojillos, pese a su superioridad numérica.
Para cualquier otro equipo ello habría significado finiquitar el envite, pero Osasuna siempre se busca problemas donde no los hay y da vida al oponente cuando se encuentra prácticamente muerto. La siguiente acometida verdiblanca generó un error defensivo en cadena que finalizó con la apurada salida de Andrés Fernández para atropellar a Rubén Castro. Penalti, expulsión y una puerta a la esperanza bética para recortar diferencias e igualar fuerzas.
El esférico al limbo del travesaño volvió a demostrar que la diosa fortuna iba ayer de la mano de los navarros, quienes acabaron jugando con fuego al retrasar en exceso sus líneas -el esfuerzo comenzó a pasar factura- y permitiendo, en otro desliz de la zaga, que el Betis anotase el 1-2. A partir de ahí, mucha imprecisión por ambos lados, con un Osasuna que desperdició varios contragolpes muy claros que habrían evitado los apuros de última hora.
«Estamos en una buena línea, pese a que se ha sufrido por los muchos minutos jugados»
El técnico rojillo, Javi Gracia, felicitó públicamente a sus pupilos, de los que dijo que «estoy muy orgulloso», tras conseguir su primera doble victoria consecutiva de la temporada y su tercer triunfo lejos de El Sadar. «Estoy muy contento -indicó el preparador iruindarra- por sacar adelante un partido muy complicado».
El entrenador osasunista incidió en que los suyos se encuentran «en el buen camino, no solo por los puntos, sino por la imagen en los partidos, pese a que esta semana se ha sufrido por los muchos minutos jugados», justificó la falta de frescura del equipo, especialmente en el tramo final del envite disputado en el Benito Villamarín. «Estoy satisfecho, en parte, porque son tres puntos más, pero nos quedan otros veinte», ahondó.
Interpelado por la situación que vive el Betis, una coyuntura en la que Osasuna ya se ha manejado en la presente temporada -los rojillos fueron colistas durante tres jornadas y han estado en descenso otras ocho-, Gracia quiso remarcar que no iba a ser él «quien diese por muerto» a un conjunto, el verdiblanco, que «tiene mimbres para salir de esta situación».
Precisamente su míster, Juan Carlos Garrido, señaló que, pese a que «la derrota duele en todos los aspectos, todavía queda mucho por delante», si bien será necesario que surja un «cambio radical en todos los aspectos, incluido yo» para «lograr la permanencia».
De Osasuna comentó que se trata de «un equipo bien trabajado, que está mejor que nosotros y no le voy a quitar ningún mérito. Hace bien las cosas, mientras que nosotros seguimos cometiendo los errores del pasado y debemos mejorar, conmigo a la cabeza», insistió el valenciano. N.M.

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