Dinamarca y España tantean fuerzas con la final aún lejos
La mayor diferencia estuvo en la portería, donde Landin hizo un gran partido.

El interés de la primera jornada de la Main Round se centraba en el Dinamarca-España, una reedición de la final del último Mundial, y respondió a las expectativas, pese a que la relevancia del resultado no fuera tan grande, dado que ambos tienen bien encarriladas las semifinales.
Con 14.000 personas en las gradas, ambas selecciones trataron de exponer sus mejores argumentos y lo que quedó claro es que se trata de serios aspirantes al título. Por Dinamarca, que además juega en casa y contará con el apoyo de su público, se pudo ver una gran actuación de su portero Landin (40% de paradas), mientras la portería española dejaba dudas (1 de 14 para Sierra y 6 de 24 para Pérez de Vargas) y se mostraba como la faceta más floja del equipo. El ataque danés cuenta con una poderosa primera línea -aunque quizá se eche en falta la ausencia de un organizador como su central Lauge-Schmidt, que es baja por lesión-, y una gran conexión con el pivote.
En el ataque español apenas aparecieron Maqueda y Cañellas, que hasta ahora habían llevado el peso, mientras cobraban protagonismo jugadores más pequeños y rápidos como Sarmiento, Entrerríos o García, que movieron bien el balón e hicieron daño a la defensa danesa, lo mismo que el contraataque, que el equipo de Cadenas pone en práctica a la menor ocasión.
Los otros dos partidos decepcionaron un poco. Entre los dos porteros de Austria pararon tres balones, y sus compañeros tampoco se mostraron muy peligrosos en ataque, empezaron a un ritmo de un gol cada cinco minutos y las escasas prestaciones -ante un rival superior como Islandia, que ganaba por 6 al minuto 15 (4-10), y por 9 casi al descanso (7-16)- no podían deparar nada bueno. Con el partido resuelto, ambos equipos se soltaron en la segunda mitad, relajaron sus defensas y en el intercambio de goles Austria al menos se llevó el parcial (18-16).
En el partido que abría la jornada Hungría no dejó ni respirar a Macedonia. La primera jugada del partido fue un penalti que Mikler le detuvo al goleador Lazarov. El zurdo del Barcelona volvió a intentarlo con el 3-6 y Mikler volvió a parar, a la tercera Lazarov, que sabía que las opciones macedonias pasaban por la mejora de su acierto, marcaba desde los siete metros (4-7), pero unos minutos después, en su cuarto penalti, Tatai sustituía a Mikler y volvía a parar. Macedonia solo dispuso de un penalti más, que lanzó -y marcó- Mojsoski, también antes del descanso. Lazarov acusó su desacierto, solo marcó dos goles en la primera mitad, y otros dos en los diez últimos minutos del partido. La ventaja que consiguió Hungría en el primer tiempo le bastó para controlar el partido.

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