Crimea, ante la autodeterminación
(...) El presidente estadunidense, Barack Obama, reaccionó de inmediato [ante la decisión del Parlamento de Crimea de someter a referendo su anexión a la Federación Rusa], afirmando que la determinación «viola la legalidad internacional» y anunció represalias consulares contra funcionarios y diplomáticos de Rusia y contra ucranios pro rusos.
(...) habida cuenta de la dudosa legitimidad del gobierno ucranio surgido de la reciente rebelión y de los alambicados antecedentes históricos, la comunidad internacional -con Rusia y Estados Unidos en primer lugar- tendría que limitarse a facilitar una solución pacífica a la disputa por Crimea y permitir que los habitantes de esa península sobre el Mar Negro ejerzan en libertad su derecho a la autodeterminación y opten por seguir siendo ucranios, acceder a la independencia o anexarse a Rusia.
En esta lógica, es claro que las altisonantes y desproporcionadas declaraciones de Obama no obedecen a una convicción democrática o legalista (...) sino al afán de aprovechar la circunstancia para debilitar a Rusia en términos diplomáticos y geoestratégicos.
Significativamente, las reacciones de los gobiernos de Europa occidental han seguido una tendencia mucho más moderada y prudente. Parece claro que una escalada del conflicto ucranio no es considerada una perspectiva deseable para la Unión Europea, por más que Washington se empeñe en provocarla.
(...) Por lo demás, tras el colapso de la Unión Soviética, el surgimiento o el fortalecimiento de movimientos separatistas en todo el escenario europeo parece un fenómeno irreversible al que los gobiernos centrales deberían habituarse y aceptar sin dramatismos sus posibles consecuencias, tanto por lo que hace a Crimea como por lo que se refiere a Cataluña, Escocia y el País Vasco. A estas alturas del proceso de debilitamiento de los estados nacionales fomentado por el neoliberalismo y el fortalecimiento de organizaciones y bloques internacionales, esos posibles desgajamientos han perdido la trascendencia que habrían tenido hace tres o cuatro décadas.

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