Cuatro disparos a puerta para golear
Pese a que el encuentro frente al Getafe pudiese dar lugar a pensar lo contrario, hay varios equipos en la lucha por la permanencia que todavía tienen que crear más ocasiones con tiros entre los tres palos que los de Gracia para conseguir perforar la portería contraria.

Por razones estadísticas, Osasuna tendría que haber materializado al menos un gol en el enfrentamiento contra el Málaga de este pasado lunes. A lo largo de la presente temporada, la escuadra rojilla viene necesitando, de media, generar algo más de cuatro disparos a puerta para obtener la recompensa de una diana, y frente a los andaluces ejecutó hasta seis lanzamientos a la meta defendida por el sobresaliente Willy Caballero.
Aunque parezca mentira tras lo vivido ante los de Bern Schuster, el conjunto navarro no es el menos efectivo de la categoría, hay un buen número de rivales en la lucha por la permanencia que le superan en tan negativo apartado. La palma del desacierto se la lleva por pura lógica quien está anclado como colista desde hace un buen número de jornadas, el Betis. Los verdiblancos, que son junto al Getafe, los menos anotadores -23 goles- son los únicos que necesitan más de cinco ocasiones para conseguir marcar.
Le sigue en tan desafortunado balance el Rayo, un equipo que juega muy bien al fútbol -lo demostró en Anoeta-, pero que no se ve recompensado por su apuesta. Sin ir más lejos, los de Paco Jémez superan en número de tiros a puerta -136- a escuadras que están peleando por entrar en competición europea como es, por ejemplo, el caso del Villarreal -131-. A los vallecanos les impide salir de los puestos de la quema su ineficacia anotadora, pues de todos esos lanzamientos entre los tres palos solo han materializado 29, con lo que cada 4,68 disparos consiguen perforar la meta contraria.
El Granada, que acumula los mismos tantos que Osasuna, 24, es otro de los torpes en el balance de la efectividad. Ha necesitado provocar hasta 111 lances a puerta (4,62 de media). El reciente verdugo rojillo, el Málaga, no le va a la zaga de sus paisanos, aunque no lo manifestase en El Sadar, pues su media es de 4,5, al haber obtenido 26 goles de 117 ocasiones a puerta. Algo mejor, aunque no mucho, se manejan Elche (4,29), Getafe y Almería, ambos con 4,26.
100 tiros y 24 goles
Cerrando el batallón de los que podíamos denominar «cuatreros» se hallan los rojillos, quienes en estas 27 jornadas ligueras que se llevan disputadas han fraguado hasta un centenar de lanzamientos hacia la portería contraria, habiendo convertido en dianas 24 de esas oportunidades. Los de Gracia no solo están faltos de capacidad goleadora -superan únicamente a Betis y Getafe en esta faceta-, sino que son los cuartos que menos embocan la meta contraria, por delante de los azulones (98), Valladolid (96) y Levante (95).
Tropezando más de dos veces en la misma piedra
El futbolista rojillo es el animal que siempre tropieza dos veces en la misma piedra. Y tres, y cuatro... Lo que se vivió este pasado lunes empieza a convertirse en costumbre y quien más quien menos ya está haciéndose a la idea de que le espera otro final de temporada de calculadora y sufrimiento.
No es la primera vez, ni tiene pinta de que vaya a ser la última, en la que se afronte un partido clave para acceder a la parte templada y el equipo no responda a las expectativas. Algo similar aconteció en el ejercicio pasado cuando hace un año los rojillos se las prometían muy felices coincidiendo con la visita del Athletic, un partido que resultó calcado al del lunes: Osasuna mereció más, pero acabó perdiendo. Entonces, el equipo entró en una dinámica muy negativa que le obligó a jugarse el cuello en los dos últimos encuentros caseros frente a Getafe y Sevilla.
En la 2010-11, la llegada de Mendilibar comenzado el curso provocó una reacción positiva. Varios resultados seguidos colocaron al equipo en la jornada vigesimonovena a seis puntos de la quema y a escaso trecho de la zona media. Tampoco se aprovechó la coyuntura. Cuatro derrotas consecutivas después se caía de nuevo al descenso. Las victorias de Valencia y, sobre todo, la agónica frente al Sevilla salvaron a la escuadra rojilla por la campana.
Temporada 2009-10. Marzo. Hasta entonces, Osasuna se había manejado por la parte templada. Siete jornadas consecutivas sin ganar forzaron a tener que vencer al Deportivo en la antepenúltima jornada. Le sirvió que hubo tres rivales peores. N.M.

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