Natxo MATXIN
Difícil test para los rojillos en el Camp Nou

Hasta el infinito... ¡y más allá!

Después de dos derrotas seguidas, los de Gracia encaran el más difícil todavía frente a un rival enrabietado por sus últimos tropiezos.

BARCELONA - OSASUNA

La frase no corresponde a ningún sabio o pensador, sino a un personaje de dibujos animados -el astronauta Buzz Lightyear, de «Toy Story»-, pero refleja a la perfección el reto que le espera a Osasuna en el Camp Nou y la filosofía con que debería encararlo. La expresión podría ser interpretada como un claro desaire a los límites que nos autoimponemos y la necesidad de creer en las posibilidades propias a la hora de encarar un complicado desafío.

Es lo que la escuadra rojilla se va a encontrar en el feudo blaugrana, después de que la habitual estabilidad de los anfitriones se haya visto sacudida por dos derrotas foráneas consecutivas -Donostia y Valladolid-, que les han relegado a la tercera posición, un lugar poco glamouroso para uno de los mejores equipos del mundo.

Ese ambiente enrarecido podría ser propicio para que los de Javi Gracia -les plantaron cara a los culés en la primera vuelta en El Sadar (0-0)- le hincasen el diente a un rival que ya pinchó en su casa frente al Valencia, el único tropiezo liguero que hasta ahora suman frente a su público. Solo el pase a cuartos de Champions ha aliviado en parte una situación que, como suele ocurrir, acaba derivando en críticas hacia el técnico.

Ilusiones y esperanzas aparte, lo cierto es que dar la campanada y, sobre todo, que el Barcelona vuelva a tropezar en la misma piedra en tan poco tiempo resulta harto complicado, por no decir poco probable. Osasuna necesitará firmar un partido intachable y olvidarse de sus más recientes precedentes en el escenario blaugrana, de donde salió seriamente trasquilado.

¿Cambio de sistema?

Como de sobra es sabido, Gracia es un entrenador que estudia a conciencia a sus rivales y al que no le duelen prendas en reconocer que plantea los partidos en función del adversario. Entre eso y que en sala de prensa dejó caer la posibilidad de variaciones, no sería descartable que el iruindarra optase por un cambio de sistema.

Lo más factible es que esas novedades se plasmen en un trivote, en el que su vértice más adelantado podría ser el chileno Silva. Raoul Loé y Roberto Torres son la clave de una posibilidad u otra. La entrada del camerunés reforzaría el medio campo, mientras que la permanencia en el once del de Arre le daría continuidad al equipo de las últimas jornadas. Habrá que ver.

Defensa intachable y aprovechar la estrategia

Hay dos claves fundamentales para salir airosos del Camp Nou: abortar con una defensa impecable todas las acometidas que se esperan del Barcelona y sacar tajada de aquellos lances en los que los del Tata Martino son más débiles, como es el caso de las jugadas a balón parado. «Hay que defender mucho y bien, pero también buscar opciones de salir rápido, teniendo presencia en campo contrario y con algo de iniciativa en ataque», explicó el técnico rojillo, Javi Gracia.

Consciente de la dificultad de la empresa y de los últimos episodios -bromeó recordando lo que había dicho un jugador en el vestuario: «Si miramos atrás, mejor no ir»-, el preparador osasunista insistió en que el equipo deberá «perder el exceso de respeto y tener personalidad en ataque para disponer de ocasiones como, por ejemplo, saques de esquina».

En el Barcelona se esperan, además, rotaciones de alguno de sus hombres básicos, ya que en la siguiente jornada el club blaugrana juega en el Bernabéu. Junto a la baja segura de Piqué, aquejado de unas molestias en el tobillo derecho, que será sustituido por Bartra, parece poco probable que jugadores como Xavi o Alves salten de inicio frente a la escuadra rojilla. De este modo, Montoya dispondrá de una nueva oportunidad para reivindicarse, mientras que la labor de llevar la manija culé se la repartirán entre Cesc e Iniesta. N.M.