Regresa el clásico de las apreturas
Los rojillos vuelven a disputarse otros tres puntos muy importantes ante una escuadra hispalense que ha visto cómo los anfitriones le remontaban sendos resultados favorables en las tres últimas temporadas. En esta ocasión no estará el siempre incómodo Negredo.

Conforme vaya avanzando la semana el bombardeo mediático en torno al Real Madrid-Barcelona seguro que va a ir in crescendo, pero en Iruñea preocupa mucho más otro clásico, ese partido que se ha ido convirtiendo en tal cada vez que el Sevilla visita El Sadar y ello coincide con una situación precaria para los anfitriones. Encuentros únicos, no exentos de matices épicos, que ya han quedado para siempre en el recuerdo de los aficionados rojillos.
A la encarnizada batalla en la que se convirtieron los enfrentamientos entre rojillos e hispalenses en los inicios del presente siglo, además de la pelea por meterse en la previa de Champions de la histórica campaña 2005-2006, le ha ido sucediendo una contienda marcada por tintes mucho más deportivos, pero no exenta de lo mucho que ha habido en juego, especialmente en el caso de los locales, que se han jugado el ser o no ser en Primera en dos recientes precedentes.
11 de mayo de 2011. Solo faltan tres jornadas por disputarse y Osasuna está a apenas dos puntos del descenso. Es la primera temporada de José Luis Mendilibar al frente de la nave rojilla y, para no perder la costumbre, la escuadra navarra ha acabado metiéndose en problemas después de que la llegada del técnico vizcaino consiguiese variar el rumbo en cuanto a juego y resultados, haciéndose con un colchón que acabaría desperdiciando para llegar con el agua al cuello a los últimos partidos.
El cuadro encarnado necesita imperiosamente la victoria ante su rival sevillista -le esperan en los dos últimos compromisos un también acuciado Getafe y un Villarreal peleando por la Champions-, pero las cosas no pueden empezar peor. Liderados por un implacable Negredo -Osasuna siempre ha sido una de sus víctimas preferidas-, los de Gregorio Manzano golpean por partida doble en la primera mitad subiendo un complicadísimo 0-2 al marcador.
El pesimismo se apodera de la grada y son muy pocos los que confían en la remontada, pero el milagro se produce. Emulando a su alter ego, Kike Sola también se apunta al festival goleador de esa tarde y anota otros dos goles, el primero de ellos nada más comenzar la segunda mitad, lo que hizo creer en el revolcón, y el segundo en el tramo final. La apoteosis se dispara cuando Lekic, que llevaba apenas minutos sobre el césped, marca el tercero tras jugada por la izquierda de Camuñas, que incluso sangrando tras un golpe en la cara logra centrar con precisión para que el acierto del ariete serbio provocase el delirio en el graderío.
26 de mayo de 2013. Pocas veces suele repetirse un epidosio futbolístico tan calcado en tan poco espacio de tiempo. Apenas hubo que esperar dos años para que El Sadar volviese a vibrar en otro encuentro no apto para cardíacos y en el que los rojillos tuvieron que volver a remar contracorriente hasta lograr los tres puntos.
El aliento de la hinchada ya se notó con la llegada del autobús al campo, en un recibimiento masivo para animar a los suyos. Osasuna dispuso de varias ocasiones durante los primeros cuarenta y cinco minutos como para tomar la delantera en el electrónico, pero la crónica falta de acierto y Beto lo impidieron.
Nuevamente fue Negredo el encargado de arrojar un jarro de agua fría sobre las expectativas locales cuando a los cinco minutos de la reanudación adelantaba a los suyos, tras driblar a Andrés Fernández y a un defensa, en una jugada precedida por una gran asistencia de Jesús Navas, ambos ahora en las filas del Manchester City. El desánimo duró poco más de diez minutos, el tiempo justo para que el gran capitán, Patxi Puñal, anotase el gol de su vida y abriese el camino del vuelco.
Un golazo de falta de Cejudo -curiosamente el cordobés también acababa de saltar, como ocurrió dos años antes con Lekic- en el 79 certificaría la ansiada permanencia, no sin que el guardameta rojillo instantes después salvase con el pie un chut a bocajarro del ominipresente Negredo. Este domingo vuelve a repetirse la historia y dicen que no hay dos sin tres,,,
Muy pendientes del momento goleador de Gameiro
La defensa rojilla tendrá que estar muy pendiente del buen momento por el que pasa Kevin Gameiro, como lo demostró anotando dos goles frente al Valladolid y también contra el Almería, al que le endosó otra diana, además de dar una asistencia a Bacca.
El delantero internacional francés, que fue fichado por el Sevilla el pasado verano para reforzar su ataque, ha pasado prácticamente desapercibido hasta este último tramo liguero, pero parece haber cogido el tono goleador, al acercarse las últimas diez jornadas ligueras, con lo de peligroso que ello supone para Osasuna de cara a este próximo domingo al mediodía.
La escuadra hispalense se halla ahora mismo inmersa en el complicado objetivo de tratar de remontar mañana el resultado adverso (0-2) que cosechó en propio campo hace una semana en la ida de los octavos de final de la Europa League ante su eterno rival, el Betis.
Ello favorece a los intereses navarros, ya que los de Unai Emery, además de estar centrados en otra competición, apenas dispondrán de 48 horas no solo para preparar el importante duelo de El Sadar, sino también para recuperarse del considerable desgaste que a buen seguro va a suponer para ellos medirse al enemigo irreconciliable en un encuentro en el que están obligados a remontar.
Su portero titular, Beto, reconoció en la web del club hispalense que «tenemos muchas ganas de que llegue para echarle todo lo que tenemos y buscar hacer algo histórico para esta entidad». N.M.

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