Naufragando entre la mediocridad
Los rojillos no le pusieron ni la garra ni la agresividad de la que tanto se había hablado entre semana, lo que facilitó la tarea de un Sevilla que, en teoría, venía muy cansado de su derbi europeo contra el Betis, pero que acabó siendo superior táctica y físicamente.

OSASUNA 1
SEVILLA 2
Sin alma ni brújula. Osasuna volvió a ser un naúfrago a la deriva que ni siquiera hace intención por salvarse. A diferencia del 0-2 contra el Málaga en el que el equipo le puso ganas pero faltó acierto, en el 1-2 de ayer no hubo intensidad, la garra brilló por su ausencia y la apatía se hizo dueña de un conjunto, el rojillo, que pierde la dirección de manera descontrolada en cuanto encaja un gol.
La afición osasunista, demasiado permisiva con el poco esfuerzo de los suyos no dejando de animar en ningún momento, no se merece una falta de respeto de este calibre. Si ya se da por supuesto que en esta plantilla la calidad no desborda por los cuatro costados, lo mínimo que se les puede pedir es que se dejen la piel sobre el césped. Y ayer no lo hicieron.
Resulta incómodo que una crónica esté repleta de reproches, pero no cabe otra cuando se es testigo de un encuentro en el que los futbolistas no hicieron honor a la camiseta que vestían, aún a sabiendas que se trataba de un compromiso vital en la lucha por la permanencia y que venían de una sonrojante goleada en el Camp Nou. La vergüenza de los de Javi Gracia les duró apenas un cuarto de hora, siendo generosos.
Un tiempo para ilusionar en un envite en el que los anfitriones se medían al Sevilla B -hasta seis cambios respecto al jueves-, con jugadores en su once que apenas habían dispuesto de minutos a lo largo de la temporada, otros tantos que venían de una paliza de 120 minutos con apenas 48 horas de recuperación y un día de perros climatológicamente hablando, al que están muy poco acostumbrados a orillas del Guadalquivir.
Pues ni siquiera todos esos factores fueron suficiente rémora como para que el cuadro hispalense no solo saliese airoso del examen de El Sadar, sino que incluso dejase a sus contrincantes rozando el ridículo y al límite de la profesionalidad. Numerosos episodios han dejado patente que el cuadro navarro nunca ha conseguido ganar saliendo a trotar a un campo, pero algunos parecen no haberse leído esa parte de la historia deportiva de Osasuna.
Sin remisión, todo parece abocado a que solo cuando la soga apriete el cuello -el colchón respecto al descenso ya se ha visto reducido a un punto-, el vestuario tendrá que dar un puñetazo encima de la mesa y jugar con el corazón de sus seguidores, con todo el riesgo que ello conlleva, por no haber hecho las tareas con antelación, especialmente en casa, donde ya se acumulan siete derrotas, solo superadas por las nueve del Granada o las ocho del Rayo, inminente rival.
Sexto penalti en contra
Osasuna volvió a sufrir, de nuevo, otro penalti -van seis en contra en lo que se lleva de campeonato y 69 encuentros seguidos sin penas máximas a su favor- injusto, pues hubo falta previa a Damià antes de que este tocase el balón con la mano, aunque también es cierto que el lateral catalán debía haber estado bastante más rápido a la hora de despejar el cuero y no tratar de controlarlo a escasos once metros de su propia meta.
Aun concediendo que Álvarez Izquierdo no estuvo muy acertado ni en esa jugada ni en algunas otras de menor calado, no se le puede atribuir al colegiado catalán que el once rojillo estuviese fuera de sitio durante todo el partido -se pudieron contar con los dedos de la mano los rechaces de que se apropiaron los locales- o que en las disputas del esférico fuesen siempre los hispalenses quienes llevasen la voz cantante.
Para más inri, el cuerpo técnico poco ayudó a dar ejemplo entre los suyos, ya que tanto Javi Gracia como Juan Solla acabaron camino de vestuarios antes de tiempo y ahora habrá que ver qué sanción les cae. Todo ello para culminar un desastre de partido que la hinchada no se merece vuelva a repetirse.
Javi Gracia: «No hemos transmitido la necesidad que teníamos de ganar el partido»
A diferencia del último encuentro casero frente al Málaga, ayer Javi Gracia no destacó el trabajo de los suyos y sí fue crítico con la indolencia de la que hicieron gala durante prácticamente todo el choque. «No se ha visto la situación de un equipo que viene de perder y luego juega en casa para resarcirse, no hemos transmitido la necesidad que teníamos de ganar el partido», explicó.
«Quitando los primeros minutos, con ganas, posesión y cierta presencia en campo contrario, después hemos ido empeorando y el equipo se ha ido rompiendo. No quiero justificar nada porque ha sido un partido malo, pero la jugada del segundo gol nos ha quitado muchas de las esperanzas que teníamos puestas en el encuentro», abundó.
En este sentido, analizó el lance del penalti. «Para mí hay un empujón a Damià, ¿cuántas veces se pitan estas jugadas a favor del defensa?, ¿cuántas veces se deja continuar? -se preguntó el técnico rojillo- Es una jugada determinante que nos ha perjudicado y, a partir de ahí, el rival ha estado bien plantado, limitando nuestras llegada y generando peligro en todos sus contraataques».
En todo caso, admitió que jugadores con calidad técnica suficiente «han estado imprecisos en pases fáciles y, si no somos intensos y agresivos al máximo, damos facilidades al adversario, que las aprovecha. Sinceramente, no sé por qué este exceso de confianza», se sinceró.
Por su parte, Unai Emery destacó de sus pupilos la «mentalización» mostrada y el hecho de «haber jugado como un equipo» al tener que tirar del carro los menos habituales y hacerlo con mucha solvencia. «Se ha mantenido esa idea por encima de las individualidades», resaltó el preparador guipuzcoano.
N.M.
El acta arbitral recoge tres expulsiones
Según el acta arbitral, Javi Gracia fue expulsado por «protestar de forma airada mediante palabras y gestos una de mis decisiones, estando el juego detenido». Álvarez Izquierdo también mandó al vestuario al preparador físico, Juan Solla, y al médico Pedro del Villar.
El juvenil golea (6-0) al Durango en Tajonar
El equipo juvenil de División de Honor protagonizó la mayor goleada de la jornada en su grupo tras endosarle un contundente 6-0 al Durango en Tajonar. Los pupilos de David García continúan instalados en la quinta plaza, ahora con 53 puntos, a ocho de la cabeza.
Arribas, esguince en su hombro izquierdo
Alejandro Arribas sufrió un esguince en su hombro izquierdo tras caer al suelo en mala posición en el tramo final del choque. El defensa madrileño será sometido hoy a una serie de pruebas médicas para determinar el grado de su lesión y si está disponible para Vallecas.

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