Una defensa con demasiado tirón
Los de Gracia apostaron por salir airosos de Vallecas con un férreo cerrojazo que limitó su salida en ataque y que dejó todo en manos de unos minutos finales muy locos en los que el lance de Damià -tiró de la pantaloneta de José Carlos dentro del área- decidió el choque.

RAYO 1
OSASUNA 0
Una pena máxima muy discutida -cierto que Damià agarra el calzón de José Carlos, pero no parece suficiente como para que se caiga- decidió un envite en el que Osasuna había trabajado a destajo, apretando los diente en defensa y contrarrestando las ofensivas del Rayo como gato panza arriba. Un detalle echó por tierra toda esa labor y ahora los navarros podrían caer a puestos de descenso.
Los de Javi Gracia están obligados a cortar la hemorragia -cinco derrotas seguidas- en el derbi del domingo después de agotarse todo su crédito y volver a meterse en problemas pretéritos. Tendrán que poner más en el apartado ofensivo, el déficit que ayer tuvieron en Vallecas, con poca e ineficiente salida de balón.
Sin embargo, y como acostumbra, el inicio rojillo fue bueno. Acumulando en esta ocasión un buen número de piezas en la medular, Osasuna esperaba al Rayo en su campo, pero en los primeros minutos eso no impidió que hubiese salida navarra buscando la meta contraria, lo que generó algún que otro lance más que interesante.
Así, para el tercer minuto, Silva ya había buscado los tres palos del marco contrario con un disparo muy intencionado que interceptó a medias la pierna de Zé Castro, y el posterior corner, muy cerrado, también llevó peligro con un posible agarrón de Saúl a Arribas dentro del área rayista. El propio defensa madrileño no llegó a concretar una peinada a saque de falta, cuatro minutos más tarde.
La buena colocación y la mejor predisposición a atemorizar al rival hacían abrigar esperanzas. Pero el miedo a perder después de encadenar cuatro derrotas seguidas comenzó a pesar en la cabeza de los de Javi Gracia. El equipo había saltado con una idea firme: no encajar gol para, al menos, no salir derrotados de Vallecas.
Inconscientemente, y no tanto motivado porque los anfitriones apretasen el ritmo, Osasuna fue retrasando líneas y esos varios metros de repliegue el Rayo los fue aprovechando para meter miedo en las inmediaciones de un Andrés Fernández que se mostró más seguro que en anteriores jornadas. Larrivey, en posición acrobática, no llegó a un buen centro por la izquierda de Iago Falqué y el propio interior zurdo lo intentó de lejos, lo mismo que Rochina y Bueno. El cancerbero rojillo tuvo que emplearse a fondo, especialmente en este último disparo.
Los rojillos, a intervalos
Pese a todo, era una buena noticia que a los locales solo les quedase la opción de los chuts lejanos, pues eso estaba demos- trando que la escuadra encarnada lo estaba haciendo bien en el aspecto defensivo, tapando cuanto hueco había. Sin embargo, el estar recogidos en sus cuarteles de invierno eso implicaba mucho balón para el contrario y poca salida propia, y la escasa que se generaba no era bien ejecutada, como dos malas elecciones de Cejudo a la hora de asistir a sus compañeros.
La dinámica se fue acentuando de manera muy peligrosa con la llegada de la segunda mitad. Fue en sus comienzos cuando peor lo pasó Osasuna, con el Rayo rozando el gol -se le anuló uno correctamente por fuera de juego- y los rojillos casi colgados del larguero. Con ese cariz, la cosa no pintaba nada bien.
Por contra, el cuadro navarro consiguió zafarse de ese dominio al cuarto de hora con una doble ocasión casi bajo palos a la que no llegaron ni Silva ni Oriol Riera. El envite varió de tono e incluso hizo abrigar fundadas ilusioes. Sin embargo, la montaña rusa en la que se convirtió el final del encuentro volvió a descubrir a un Osasuna muy fallón en el pase y con clara falta de oxígeno, que permitió la colada de José Carlos y sus fatales consecuencias en las postrimerías del partido.
El Real Madrid pierde comba, pero el Barcelona a Valdés
En apenas cuatro días, el Real Madrid ha pasado del cielo al infierno en la competición liguera. Dos derrotas consecutivas -perdió 2-1 en el Pizjuán- le han relegado a la tercera plaza por detrás del Barcelona, que ganó con solvencia al Celta (3-0), y del Atlético de Madrid quien, tras obtener una trabajosa victoria (1-0) frente al Granada, se erige en líder en solitario.
La jornada, sin embargo, no fue todo lo fructífera que cabría esperar para la escuadra culé. Ello fue debido a que los del Tata Martino pierden para lo que resta de temporada, ahora que llegan los partidos más importantes, a Víctor Valdés, que se rompió la rodilla derecha de manera fortuita y estará entre seis y ocho meses de baja, por lo que también se perderá el Mundial. Sin duda será una ausencia que la puede acusar y mucho el conjunto blaugrana.
En el lado positivo del triunfo sobre los celtiñas, el Camp Nou vio resurgir la figura de Neymar, que hizo doblete, después de que sus últimas actuaciones hayan sido seriamente cuestionadas. Quien sí que quedó en tela de juicio fue el equipo de Ancelotti en tierras sevillanas. El Real Madrid llevó prácticamente todo el peso del partido, pero los de Unai Emery defendieron con mucho orden y fueron letales en los escasos contragolpes de que dispusieron.
El triunfador de la jornada fue el Atlético, que sigue a lo suyo, sumando de tres en tres, mientras sus competidores continúan fallando en la recta final del campeonato. Una vez más, Diego Costa les sacó con un gol las castañas del fuego a los suyos.N.M.
Alfredo: «Hay que ver si eso es suficiente para que se caiga el jugador»
Con la sanción por dos partidos de Javi Gracia, al segundo entrenador rojillo, Alfredo Sánchez, le tocó pasar por sala de prensa para hablar, sobre todo, del penalti que le costó la quinta derrota consecutiva a su equipo. «Desde mi posición puede haber un sutil agarrón, pero hay que ver si es suficiente para que se caiga el jugador», señaló.
«Lo cierto es que ese penalti ha echado por tierra el trabajo de todo el partido -amplió-, donde ellos han tenido mucho la pelota, pero ha sido bastante equilibrado en cuanto a ocasiones. Sabíamos que el Rayo es un equipo que juega muy bien al fútbol y el encuentro ha sido tal y como pensábamos».
Respecto al delicado momento por el que pasa la escuadra navarra precisamente cuando llegan las semanas decisivas, Alfredo reconoció que «el grado de preocupación va siendo cada vez más grande porque quedan menos jornadas, pero confío mucho en los chicos y el domingo vamos a dar una imagen mejor, aunque la gente ha peleado, sufrido y hemos tenido opciones».
Paco Jémez, por su parte, admitió que el triunfo supone un «paso muy grande» hacia la salvación, si bien «por desgracia con 33 puntos no te salvas y tenemos que ganar mínimo tres partidos más, queda mucho y no es fácil, pero verte ahí en la clasificación da alegría». N.M.

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