Los blanquiazules aventajan al Valencia, octavo, en doce puntos y se acercan a cinco del cuarto a la espera de los resultados de hoy

Una alegría rodeada de tristeza

La clasificación matemática para la competición europea no resultó brillante porque el Villamarín vivió un ambiente más propio de un funeral que dificultaba la celebración. En un partido triste sin ocasiones, decidió un penalti provocado y materializado por Carlos Vela.

REAL BETIS 0

REL SOCIEDAD 1

La Real se aseguró ayer que jugará competición europea la próxima temporada, el último de los objetivos marcados por el Consejo, pero lo que se vivió en el Benito Villamarín no ayudó ni a celebrarlo en un ambiente marcado por la tristeza.

Ya antes del inicio del encuentro se había consumado el descenso del Betis y todo lo que le rodeó fue más propio de un funeral que de un partido de fútbol. Hasta el minuto de silencio en memoria de Tito Vilanova encajaba en esa tristeza que se apoderó del partido, con un equipo local hundido y sin motivación siquiera de dar una victoria a una afición indignada y un visitante que pareció no querer ensañarse con su rival.

Todo ello se tradujo en un partido triste, sin ocasiones, sin ritmo, sin intensidad. Por eso tuvo que decidirse en un penalti transformado por Vela que permitió a la Real lograr los tres puntos que ayudan a marcarse nuevos objetivos en las tres jornadas que quedan.

A espera de lo que pase en los partidos Athletic-Sevilla y Villarreal-Barcelona, la Real queda a cinco puntos del conjunto rojiblanco, a dos del andaluz y con cinco de ventaja sobre el castellonense. Por eso tampoco hubo ambiente de gran celebración de la Real, porque cada plaza que se mejore con respecto al séptimo puesto que está asegurado en el peor de los casos será muy importante para poder preparar mejor la próxima temporada con menos previas.

Además eso ayudará a valorar mejor lo que representa repetir presencia en Europa. Basta con ver las caras de los aficionados del Betis, que el año pasado a estas alturas celebraban un logro similar y lo van a pagar con el descenso a Segunda.

El mérito de la Real es mayor porque consigue puntos sin jugar bien. Ayer le volvió a bastar con un chispazo del Vela para provocar un penalti en el que a Ayza Gámez hasta le dio pena expulsar a Juan Carlos.

Lo triste es que la Real también pareció perdonar un castigo mayor al lateral bético. El cuadro local daba pena y todos la tuvieron con él, lo que provocó que el partido no se sentenciara hasta que Ayza Gámez señaló su final.

Un partido sin ocasiones

Esos tres pitidos y el penalti fueron lo más destacado de un partido sin apenas ocasiones. En el primer tiempo apenas se pudo rescatar un remate de Agirretxe sin ángulo que golpeó en un poste. La Real llevó el mando del encuentro, pero lo hizo sin la suficiente intensidad ni claridad para poner en aprietos a un equipo bético que tampoco daba sensaciones de vida.

Fue un primer tiempo triste en el que el ambiente y la sensación de abatimiento del Betis pareció contagiarse al juego de la Real, que por momentos daba la sensación de no querer hurgar en la herida del beticismo.

En la segunda parte los blanquiazules demostraron que eran los que más tenían en juego y Carlos Vela provocó la jugada del penalti que les permitió adelantarse en el marcador y aumentar el ambiente negativo en las gradas.

Luego la Real tuvo otras dos buenas ocasiones en remates de Carlos Vela, que despejó Adán con la ayuda del poste, y de Griezmann, que volvió a encontrar una buena respuesta del meta bético. Pero los blanquiazules siguieron a tono del ambiente fúnebre que se respiraba en el Benito Villamarín, sin el instinto y la intensidad necesaria para sentenciar el partido y eso provocó que el partido estuviera abierto hasta el final.

Además Calderón realizó cambios ofensivos para intentar evitar la derrota y acabó con sus cuatro delanteros -Leo Baptistao, Rubén Castro, Jorge Molina y Bryan Rodríguez- y eso motivó que la Real sufriera en los últimos minutos, sobre todo en un remate de Rubén Castro que puso en serios aprietos a Claudio Bravo.

Arrasate respondió a los cambios ofensivos de Calderón con la entrada de Elustondo para reforzar el juego defensivo de su equipo y consiguió que el Betis no volviera a rematar entre los tres palos. Así la Real logró su segunda victoria consecutiva y una clasificación para competición europea que se valora más cuando se logra en el funeral en el que se convirtió el descenso de un Betis que pagó su participación en Europa League.

Por eso tiene más mérito que la Real llegue a tres jornadas del final con 57 puntos, con la opción incluso de igualar la puntuación de la pasada temporada si gana los tres últimos partidos.

Descanso y vuelta al trabajo mañana en Zubieta

La Real tendrá una semana atípica en la que ni tan siquiera está aún confirmado que el próximo partido en Anoeta con el Granada se jugará el lunes a las 22.00. Mañana la Real se entrenará a las 11.00, el martes descansará y desde el miércoles todos los días a las 11.00 en Zubieta.

Un partido marcado por el descenso del Betis con el triunfo del Getafe

El encuentro del Benito Villamarín estuvo marcado por el ambiente crispado que se vivió en el campo al jugarse el partido tras la victoria del Getafe contra el Málaga que confirmaba el descenso matemático del Betis a Segunda División.

La afición bética pidió la dimisión de su Consejo de Administración, al que culpó de una nefasta temporada en la que ha vivido hasta dos cambios de entrenador y muchos cambios en su plantilla tanto en verano como en el mercado de invierno, sin conseguir en ningún momento estar en disposición de pelear por evitar la zona de descenso.

Los béticos cumplían su tercera temporada consecutiva en la máxima categoría tras el anterior descenso (2008-09) y el posterior retorno dos ejercicios después (2010-1). La pasada campaña el Betis logró clasificarse para la Europa League, en la que llegó a superar la fase de grupos y cayó eliminado con el Sevilla tras perder en casa el segundo partido. ITURRIA