El descenso acentuará el problema de liquidez del club
La entidad debe hacer frente a un pago inmediato de ocho millones en fichas.

Asimilado el mal trago del descenso deportivo, está claro que bajar a Segunda afectará y de modo profundo al apartado económico del club. Los problemas de liquidez -derivados de la millonaria deuda con la Hacienda Foral a la que debe hacer frente- mostrados por la entidad rojilla en los últimos tiempos se van a ver acrecentados. Ya se habla incluso de cifras concretas a las que debería hacer frente en un breve plazo de tiempo.
Ocho millones de euros es el montante que deberá afrontar antes del 30 de junio como pagos pendientes a técnicos y jugadores, tanto de esta temporada como de anteriores. Ello se podrá sufragar en parte con el dinero que todavía resta por ingresar en conceptos televisivos, que sería de algo más de cinco millones. Hay que tener en cuenta que, con el descenso, la partida por retransmisiones deportivas va a pasar de los 23,5 millones actuales a alrededor de 2,5, una diferencia abismal.
Pero el problema más perentorio para Osasuna es cómo hacer frente a esos otros tres millones que restan para satisfacer las fichas de futbolistas y técnicos. Caso de que mediase denuncia de alguno de ellos y no se pagase antes de la fecha indicada, el club sería sancionado con bajar a Segunda B.
Ley concursal
Tres son las vías que puede acometer la entidad rojilla para hacer frente a esa deuda inmediata. Vender a alguno de sus activos -va a ocurrir de todos modos- y destinar ese dinero al pago de las fichas, negociar con los deudores unos posibles pagarés por futuros ingresos -la ayuda al descenso establecida por la LFP es de unos 13 millones a pagar en dos años-, o adoptar la medida más drástica, recurrir a la ley concursal, como ya hicieron en su momento entidades bien cercanas, caso de la Real o el Alavés, lo que frenaría las demandas de los acreedores.
A medio plazo, el descenso va a tener otra consecuencia también muy importante. Osasuna va a tener que redimensionar de manera contundente su presupuesto para la próxima campaña. Se habla de que las cuentas podrían quedar reducidas a una franja entre los 8 y 10 millones -el último presupuesto aprobado fue de casi 31 millones-, un recorte que rondaría el 70%.
Para el ejercicio deportivo recién finalizado ya se destinaba la mitad del montante futurible -cuatro millones- solo en lo que se refiere a Tajonar, cuyo funcionamiento podría sufrir importantes recortes.
La clase política lamenta bajar a Segunda
Todo el arco parlamentario navarro coincidió ayer en lamentar el descenso de Osasuna por la repercusión social que ello conlleva, si bien no estuvieron tan de acuerdo en las consecuencias económicas que ello va a derivar y, sobre todo, en cómo el club rojillo va a poder seguir afrontando la deuda con la Hacienda Foral.
Así, la portavoz de Bildu, Bakartxo Ruiz, comentó que «es una pena para miles de navarros» y apuntó que la entidad osasunista, «como cualquier otro contribuyente», deberá «redimensionar su presupuesto y hacer frente a sus obligaciones». Por su parte, Patxi Zabaleta (Aralar-NaBai) aseguró que es un tema que «apena» y aseguró que espera que, ahora en Segunda, Osasuna «aborde pagar los impuestos como una obligación».
Manu Aierdi (Geroa Bai) señaló que el club rojillo «deberá hacer una reflexión en profundidad», José Miguel Nuin (I-E) habló de tener en cuenta su actual situación, «pero sin privilegios», Juan José Lizarbe (PSN) pidió un plan rojillo «a medio y largo plazo» y Carlos García Adanero (UPN) dio importancia «a tener un equipo de referencia en Primera». GARA
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