Nibali se queda como único favorito
El italiano logró su segunda victoria al distanciar a todos sus rivales en el alto de La Planche des Belles Filles tras retirarse Contador.

Vincenzo Nibali logró su segunda victoria de etapa y recuperó el maillot amarillo tras distanciar al resto de favoritos en los últimos tres kilómetros del final en alto de La Planche des Belles Filles en una décima etapa marcada por la retirada con una fractura de tibia de Contador.
El madrileño se cayó en el descenso del Petit Ballon, a cien de meta, en una desgracia que no fue recogida por las cámaras de la televisión, aunque sus rivales dieron a entender que perdió el control de la bicicleta al asumir unos riesgos innecesarios.
El pelotón redujo su marcha a la espera de noticias del estado del madrileño, que estuvo varios minutos en la cuneta para ser atendido por los médicos, que le curaron la herida y vendaron la rodilla derecha lesionada. Se cambió una zapatilla y retomó la marcha e incluso redujo los cinco minutos que llegó a sacarle el pelotón en la ascensión del puerto de Primera de Platzerwasel, pero los dolores que acusaba le obligaron a dejar la carrera entre lágrimas.
Tras ser analizada su rodilla con varias radiografías se comprobó que sufre una fractura de tibia que pone en peligro su participación en la Vuelta. Su retirada se suma a la del otro gran candidato antes de la carrera, Chris Froome, y deja a Nibali como único favorito a la victoria.
Casi sentenciada
Rara vez ha quedado la carrera tan sentenciada antes de llegar a Alpes y Pirineos o de una crono, pero el tiempo que Nibali ganó a todos sus rivales en la etapa del pavés y su superioridad en los dos finales en alto invitan a pensar que ganará la carrera si no sucede nada extraño.
El italiano se ve tan superior que no se limitó a defender su ventaja y atacó a falta de tres kilómetros cuando acabó Scarponi su gran trabajo. Ningún corredor pudo seguirle y fue capaz de superar a Joaquim Rodríguez, último superviviente de la escapada de la jornada, y de lograr la victoria en solitario con 15 segundos sobre Pinot, 20 a Valverde y Peraud, 22 a Bardet y Van Garderen y 25 a Porte.
Fueron los siete corredores más fuertes en la primera etapa de alta montaña, en la que dos vascos entraron entre los quince primeros. Mikel Nieve fue décimo y Haimar Zubeldia decimoquinto y avanzaron posiciones en una general que vuelve a encabezar Nibali. Tony Gallopin tuvo un mal día y no pudo mantener su liderato.
No fue el único derrotado de la jornada. Al margen de la retirada de Contador, Machado, tercero en la general, llegó fuera de control como consecuencia de otra caída, aunque fue repescado por la organización. Rolland perdió 4.14 y Talansky, ganador de la Dauphiné, 10.12.
Nueva exhibición de Tony Martin
Junto a Nibali y Contador, el tercer gran protagonista de la jornada fue Tony Martin, que tras su victoria del domingo firmó otra exhibición ayer cuando a 125 de meta se escapó en la bajada del Firstplan con su compañero Kwiatkowski a rueda y fue capaz sin que nadie le diera un relevo y pese a que varios equipos trabajaron por detrás, de dejar al polaco a 20 de meta en la durísima ascensión de Chevreres con 2.25 sobre el pelotón.
Kwiatkowski intentó hacer valer el trabajo del alemán y se marchó con Joaquim Rodríguez, el más fuerte de una fuga en la que entró Markel Irizar. El catalán, que consiguió el maillot de la montaña, no pudo lograr su segundo objetivo de ganar una etapa. Dejó al polaco en el inicio de la última subida, pero la ventaja con la que la comenzó no bastó y fue superado por Nibali en el último kilómetro.

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