Ion SALGADO
UDATE | Gasteizko Andre Maria Zuriaren Jaiak

«Las txosnas son mi punto de encuentro para ver a la gente durante las fiestas»

Acaba de aterrizar en Gasteiz tras pasar unos meses en al isla de Reunión y unos días en València, donde ha realizado dos exposiciones de video-arte e instalación. «Se mezcla un poco de sonido, de imagen y algunos objetos, y se realizan proyecciones», explica esta joven artista gasteiztarra, que pasa las fiestas de La Blanca tras la barra de la txosna de Cocina de Guerrilla. «Para mí estar aquí es una diversión. Me lo paso bien y, además, veo a la gente. Al estar todo el año fuera, las txosnas son mi punto de encuentro para ver a conocidos y para pedirles que me hagan una visita. Y también paso un buen rato con las personas que trabajan aquí. El ambiente de las txosnas siempre es bueno, y te contagias del humor de la gente», comenta Alejandra Bueno.

No obstante, reconoce que pasar las fiestas detrás de una barra es duro; «Te cansas porque son muchas horas. En nuestra txosna somos poca gente porque se trata de un nuevo colectivo, y estamos seis personas que tenemos que mantener abierta la txosna doce horas al día». Y también lamenta que el trabajo en las txosnas le impide disfrutar de La Blanca en las horas diurnas. «No puedes vivir las fiestas de día porque estás descansando en casa», comenta Bueno, que cuando sale de la txosna se dirige a la carpa principal para tomar un último trago antes de marcharse a la cama.

Cuestionada sobre cómo vivirá la recta final de estas fiestas, reconoce que, en parte, quiere que terminen ya para poder comenzar a trabajar en nuevos proyectos. «El plan para este curso es comenzar el doctorado en Video-Arte y Performance Interactivo. Además, tengo otro proyecto con otro artista; queremos abrir un centro para dar nuevas oportunidades a artistas de Gasteiz. Él y yo disfrutamos hace años de una beca de la Diputación y realizamos exposiciones en Alemania; ahora nos gustaría que otras personas puedan vivir algo similar».

Con estos proyectos, espera dejar de andar cruzando fronteras y fijar su residencia en Gasteiz. «Voy de trotamundos por la vida porque no me queda otra, porque la vida del artista se basa en ir a donde te lleve el viento y a donde tengas oportunidades. Pero yo me quedaría en Vitoria, aunque el frío me da un poco para atrás -bromea-. Si me surgiera una oportunidad en Gasteiz, dejaría a un lado la vida de trotamundos».