Tres siglos y cuatro años después

El cine es arte, pero también industria. Esta última acostumbra a ser, nos guste o no, terriblemente morbosa. Se nutre del glamour de las alfombras rojas, sí, pero también se pirra por cualquier alimento que huela a putrefacción. La muerte planea siempre por encima de este mundillo (y si no atentos a las necrológicas), y a la que un cadáver aparece en una habitación de hotel, los peces gordos empiezan a hacer números. Es así. ¿Cómo se explica si no que una película tarde cuatro años en estrenarse comercialmente en un territorio?
Querían traerla, en serio. Ya. Pero es que el director no se decidía a morir. ¿Verdad? Y otros querían declarar herencias que tenían en Suiza, pero a lo largo de treinta años no encontraron el momento. ¿Me siguen? «Una cita para el verano» es la horrible traducción de «Jack Goes Boating», título con el que un tal Philip Seymour Hoffman probaría suerte detrás de las cámaras. Corría el año 2010... y el 2 de febrero de 2014 una terrible adicción le diría que «hasta ahí habían llegado». Y ya ninguna película asociada a este nombre va a quedarse sin estrenarse. Seguro.
Si este tiene que ser el premio de consolación, que así sea. Lástima que el regalo venga envenenado. «Una cita para el verano» confirma las mejores sospechas, lo cual no deja de ser, vistas las circunstancias, la peor de las buenas noticias. Con Philip Seymour Hoffman no solo se nos fue un excelente actor, sino también un director muy prometedor. Su primera y última película en la que conjugó ambas labores nos habla de un don nadie refugiado en sus propias inseguridades, pero que entre consejos de amigos y caladas de hachís (uf...) va a descubrir que no hay nada más frustrantemente gratificante que el amor.
Como de costumbre, Seymour Hoffman se luce delante de las cámaras (en esta ocasión, en discreto pero contundente recital); detrás de ellas destaca por su inteligencia. Sin excesivos aspavientos y con un conocimiento milimétrico de hasta dónde pueden afectarle sus carencias, así como de hasta qué punto puede echar mano de las cartas con las que juega. Como en el mejor indie, vaya. Sin olvidar los orígenes teatrales del material original, surge con pasmosa naturalidad una de esas encomiables muestras de cine de personajes y diálogos. Pequeño pero importante. E íntimo, y sensible. Tanto como un autor a quien la industria tal vez no esté correspondiendo con el mismo tacto. ¿Qué le vamos a hacer? La carroña vende, y si además resulta que conserva todas sus propiedades, entonces habemus estreno.
Aunque pensándolo mejor, podría ser peor. Podríamos estar en el s. XVIII, cuando el séptimo arte todavía no existía; cuando otras industrias se alimentaban de otro tipo de carne. Sistema de valores diferente para unos tiempos diferentes. Para su segundo trabajo como directora, Amma Asante coge como referencia la infame masacre del Zong (en la que la tripulación de un barco esclavista se desprendió en altamar de la «carga» de 142 almas que iban a bordo) para efectuar un muy decente ejercicio de ficción histórica.
Ahora lo mejor está en la no-confirmación de los temores más profundos. Orgullo y prejuicios... raciales. De acuerdo. Pero afortunadamente, «Belle» no es la abuela cronológica de «Precious». Respiremos. Lo que realmente hace la cineasta londinense es mezclar, sin demasiada personalidad pero con intachable corrección, lo culebresco y cursi de la campiña inglesa marca Austen, con el drama socio-político de la City. En la mansión de campo, espacio para los corazones rotos; en la Londres industrial, tiempo de sobra para el compromiso de la reivindicación.
Algo demasiado estirada, exaltada y obvia en su tramo final, pero igualmente disfrutable, merced a la precisión en la confección narrativa y a ese clasicismo academicista brit que tan bien aguanta el paso del tiempo. Y a malas, recuerden, el elenco interpretativo siempre dará la talla. Al final será que hay cosas que nunca cambian. En este sentido, la apuesta de Asante tiene esa misma virtud de la perennidad... al tiempo que nos descubre, de forma más o menos involuntaria, que ya sea tres siglos o cuatro años después, el hambre de las grandes maquinarias por la descomposición permanece insaciable.
Ficha
Título: Una cita para el verano.
Tít. orig.: Jack Goes Boating. Dir.: Philip Seymour Hoffman. Guion: Bob Glaudini (Obra: Bob Glaudini).
Int.: Philip Seymour Hoffman, Amy Ryan, John Ortiz, Elizabeth Rodriguez.
País: EEUU.
Duración: 89 min.
Ficha
Título: Belle.
Tít. orig.: Belle.
Dir.: Amma Asante.
Guion: Misan Sagay.
Int.: Gugu Mbatha Raw, Tom Wilkinson, Sam Reid, Sarah Gadon, Matthew Goode, Emily Watson.
País: Gran Bretaña.
Duración: 105 min.

«Elektronika zuzenean eskaintzeko aukera izango dugu orain»

«Gizarte aldaketa handi bat» eskatu du euskararen komunitateak

ASKE TOMA EL TESTIGO DEL HATORTXU EN ATARRABIA

Un ertzaina fue jefe de Seguridad de Osakidetza con documentación falsa
