«Un Stradivarius te permite absolutamente todo»
A sus 23 años, Pablo Ferrández es uno de los jóvenes músicos del Estado español con más proyección internacional. Violonchelista pasional y con voz propia, acaba de presentar su primer disco que recoge los conciertos de Schumann y Dvorak. Esta tarde recala en el Festival Internacional de Música de Gasteiz para un recital con obras de Brahms, Ligeti, Schumann y Shostakovich.

Pablo Ferrández actúa a las 19.30 en el Aula Magna del Conservatorio de Música Jesús Guridi de Gasteiz, con un programa compuesto por la «Sonata en fa mayor» de Brahms, la «Sonata para violonchelo solo» de Ligeti, las «Fantasiestücke» de Schumann y la «Sonata» de Shostakovich. La entrada es gratuita.
Comenzó a tocar el violonchelo con 3 años. ¿Es importante introducirse en los instrumentos de cuerda a edad tan temprana?
En mi caso era inevitable, porque mi padre es violonchelista de la Orquesta Nacional y mi madre trabaja con bebés, les enseña a adquirir el oído absoluto. Hasta me llamaron Pablo por Pau Casals. Pero sí, creo que empezar desde muy niño es importante, porque el cerebro y el cuerpo se adaptan al instrumento de forma natural y a la larga eso ayuda.
¿Cómo experimentaba tocar el violonchelo a esa edad? ¿Lo vivía como un juego?
No tengo memoria de aquellos años, pero mis padres me han contado que tenía bastante disciplina y que todos los días, al menos un ratito, me ponía a estudiar.
A los 13 años ingresó en la Escuela Reina Sofía. Se dice que en el Estado español ha habido un antes y un después de esta escuela en la formación de instrumentistas de cuerda.
La Escuela Reina Sofía es la mejor escuela de España y la formación que dan en ella es increíble. Lo bueno es que se centra totalmente en tu instrumento: en otros conservatorios hay muchas asignaturas teóricas que te quitan tiempo para estudiar, pero en el Reina Sofía el plan de estudios es muy especializado.
Ha ganado importantes concursos. ¿Cree que sigue siendo necesario presentarse a concursos para emprender una carrera internacional en la música clásica?
No, para nada. Por mi experiencia, un concurso te puede ayudar si estás ya en una buena posición, porque te pueden salir actuaciones. Pero hoy en día hay demasiados concursos y muchos intérpretes con primeros premios. Los concursos ya no pueden levantar una carrera con tanta facilidad como antes.
¿Cuál es, entonces, el secreto para que despegue una carrera internacional?
Cada caso es distinto. Siempre viene bien tener contacto con grandes músicos y directores, que te puedan dar consejos y guiarte.
Su primer disco salió en marzo y recoge los conciertos de Schumann y Dvorak, que son las dos obras más célebres del repertorio para violonchelo y orquesta. ¿Se sentía preparado con 22 años para grabar estas obras?
Al principio me asustaba un poco, pero luego pensé que esas músicas son las que mejor toco en estos momentos y con las que realmente podía decir «este soy yo». Quería plasmar lo que pensaba de esos conciertos a los 22 años, pero si los grabo de nuevo en el futuro probablemente serán muy diferentes.
Su violonchelo es muy especial, uno de los más antiguos entre los pocos violonchelos Stradivarius que se conservan. ¿Es muy complicado acceder a este tipo de instrumentos?
Complicadísimo, de hecho solo hay 20 violonchelos Stradivarius que se toquen en la actualidad, los 30 o 40 restantes están guardados en colecciones. Yo lo conseguí gracias a Lorin Maazel, que me dijo que a Janos Starker [un legendario violonchelista] le hubiera encantado mi forma de tocar. Y a través de la Nippon Music Foundation consiguió que me cedieran el violonchelo que había tocado Starker durante 14 años.
¿Tanta diferencia hace un instrumento de esta categoría en la ejecución de un solista de cuerda?
En manos que no puedan exprimirlo al máximo es solamente un violonchelo normal y corriente. La diferencia está en que, cuando les exiges cosas por encima de lo normal, estos instrumentos te lo permiten todo. Aunque no son violonchelos fáciles de tocar ni suenan de cualquier manera. Este, en concreto, es de los más difíciles que yo he conocido.
En Gasteiz va a actuar en el conservatorio y tendrá a alumnos de violonchelo escuchándole, algunos más o menos de su edad. ¿Qué consejo les daría?
Simplemente les transmitiría que hay que trabajar mucho, tener mucha disciplina y amor por lo que hacemos. Y que al acabar de estudiar aquí salgan al extranjero para empaparse de otras ideas y otras formas de pensar. Y desearles mucha suerte.

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