Doble alegría para Matthews
El corredor australiano se adjudicó el duro sprint de Arcos de la Frontera y pasa a encabezar la clasificación general.

Cambio de colores en la Vuelta. La victoria de Movistar en la contrarreloj inicial invitaba a pensar que los azules mantendrían el maillot rojo unas cuantas jornadas, más aún teniendo en cuenta la habilidad de Alejandro Valverde en los finales complicados, tan habituales en la ronda española. Pero el murciano, que también sabe de eso, se despistó en el último tramo y cedió un puñado de segundos en línea de meta.
Nada importante y, de hecho, su compañero Nairo Quintana, que sí entró en el corte bueno, es el único del todavía amplio grupo de candidatos a la victoria que le aventaja en la general -y en apenas siete segundos-, pero sí tanto como para caer a la tercera plaza de la clasificación. El rojo es ahora para un australiano que también cambia de colores. Llevó el rosa un par de días en el pasado Giro tras adjudicarse la sexta etapa y Michael Matthews también puede presumir ahora de liderar la Vuelta.
Posiblemente ya entraba en sus planes, teniendo en cuenta las aptitudes de Orica en las cronometradas colectivas y las posibilidades de llegada masiva en estas primeras jornadas. Pero ni su equipo pudo hacerse con la contrarreloj inicial, aunque fuera por bien poco, ni el propio Matthews pudo brillar ayer. Pero la satisfacción acabó llegando, en una etapa más complicada, por el calor y también por la dureza de los últimos metros.
Se resolvieron al sprint, sí, aunque un vistazo a los nombres de los primeros clasificados evidencia que no fue un sprint cualquiera. Intentó evitarlo el habitual grupo de valientes. Que lo fueron mucho en la jornada de ayer, con temperaturas superiores a los cuarenta grados en casi todo el recorrido. Pero, quizá imbuídos por el aire guerrero que le dio a la jornada la salida desde un portaviones, Lluis Mas (Caja Rural), Cousin (Europcar), Fumeaux (IAM), Wyss (BMC) y, por segundo día consecutivo, Van Rensburg (MTN Qhubeka) decidieron hacerle frente al bochorno y animar una etapa que, hasta el último kilómetro, no dio para mucho más que sestear y aplaudir el esfuerzo de los fugados.
Saltaron pronto y aprovecharon los primeros kilómetros, más cómodos, para abrir diferencias con el pelotón, que hacía sus cálculos sin prisas. Superado el primer cuarto de recorrido, la carretera se complicó y los valientes se fijaron en un objetivo, claramente más factible que el de la victoria en Arcos. El maillot a puntos, todavía lejos de convertirse en un caramelo para los gallos. Le dio vidilla a la escapada que, con el transcurso de las pedaladas, fue perdiendo ventaja e integrantes. Mas, que se acabó encaramando a lo más alto de la clasificación de la montaña, fue el último en arrojar la toalla pero, condenado por el ritmo que imponía Orica en el pelotón, acabó corriendo el mismo destino que sus compañeros de aventura.
Comenzó otra carrera. Con algún susto -Castroviejo y Malori se fueron al suelo en el avituallamiento- y sin concesiones, aquello se resolvía al sprint sí o sí. Llegó a parecer que repetiría Bouhanni pero la carretera picaba demasiado. Tomó su relevo Giampaolo Caruso pero el esfuerzo se le hizo demasiado largo. Lanzó un duro ataque Dan Martin pero acabó perdiendo fuelle. El único que probó y no encontró peros fue Michael Matthews, que superaba al irlandés en última instancia para hacerse con la victoria y el maillot. Por detrás, pequeño botín también para Joaquim Rodríguez, que no desaprovechó la oportunidad que le brindaba una llegada de esas características, y se llevó cuatro segundos de bonificación.
Los velocistas tendrán que aprovechar la llegada a Córdoba
La cuarta etapa, 164,7 kilómetros entre Mairena del Alcor y Córdoba, ofrecerá una buena oportunidad a los velocistas, si los aventureros no lo impiden.
Después, lo más probable es que les toque esperar hasta Albacete porque llega el primer final en alto y dos de esas rampas finales que tanto gustan a la organización de la Vuelta. Mañana, en Ronda, con solo un puerto de 3ª de por medio pero unos últimos kilómetros muy exigentes. El jueves, con la meta en La Zubia, puerto de Primera. Y el viernes en Alcaudete, sin apenas dificultades intermedias pero con un final en pendiente.
GARA

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