09/09/2014

COLIN FOX
PORTAVOZ DEL PARTIDO SOCIALISTA ESCOCÉS

Nacido en Motherwell hace 55 años y cofundador del Partido Socialista Escocés (SSP) es el líder político más longevo de Escocia. Marcado por el Thatcherismo y por el referéndum de autonomía de 1997, ahora trata de llevar el debate a las calles de Edimburgo, donde atiende a GARA.Desde 1995, Colin Fox se ha instalado en la capital escocesa, donde fue miembro del Parlamento entre 2003 y 2007. En esta campaña, trata de sumar nuevas caras a la política y por ello ha centrado su labor en popularizar el referéndum. Considera, de hecho, que la convocatoria ya tenido el efecto de multiplicar la conciencia política en Escocia.

«Pase lo que pase el día 18, la lucha continúa»
Aitor AGIRREZABAL EDIMBURGO
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¿Cuál es la posición del SSP dentro de la campaña Yes Scotland?

Somos el brazo socialista de la campaña. Yes Scotland se formó hace dos años en la convención sobre la independencia escocesa. Representamos a la gente que quiere ver una República Escocesa independiente. SNP es un partido capitalista y que desea mantener la monarquía. Trabajamos juntos con el objetivo de la independencia, pero a partir de ahí luchamos por dos modelos distintos de país.

Menciona el tema de la Corona. ¿Una Escocia independiente podría votar si desea o no mantener a la reina?

Por supuesto. Incluso dentro del SNP hay miembros que no están a favor de mantener la Corona. Sin embargo, los líderes del partido tratan de no asustar al votante: «Mantendremos la reina, la OTAN, la libra, el Starbucks...» ¡No! Independencia es transformación, es un cambio absoluto.

Ustedes han llevado el referéndum a la calle. Es un evento político histórico, pero en Escocia los partidos políticos no son organizaciones de masas. Sin embargo, con Yes Scotland gente que antes no quería saber nada de la política se ha sumado y ha comenzado a participar de forma apasionada. El referéndum ha creado una generación partícipe de su futuro.

¿Cómo ha sido trabajar junto a ideas tan distintas?

Hemos aglutinado a gente muy diferente. No hay otra forma de crear una mayoría en una sociedad tan fragmentada políticamente como esta. Es cierto que, a diferencia del SSP, los otros partidos cuentan con militantes que todavía tienen dudas sobre la independencia o que simplemente están en contra. Eso es un problema de su campaña previa. Nosotros luchamos por lo que creemos y eso no se mide en resultados electorales.

¿Trabajan con la idea de una posible victoria del No?

También es una posibilidad. La mayoría de las encuestas, por un margen mínimo, dan ganador al No, pero eso no quiere decir nada. Tenemos años de experiencia en que los sondeos en este país no son representativos. La clase alta da su opinión en todas partes, mientras que la clase trabajadora es más desconfiada cuando un desconocido toca su puerta para preguntarle qué piensa votar. Por ello, es un voto oculto que no aparece en las encuestas.

Y es un voto que debería decantarse por el Sí...

En las áreas más pobres la gente está desencantada. Piensa que todos los políticos son iguales, corruptos, mentirosos... Pero la participación en el referéndum crecerá. En las elecciones a Holyrood [el Parlamento escocés] suele participar un 55-56%. Se espera que suba por encima del 70% y gran parte de estos nuevos votantes apoyarán el Sí.

De todos modos, ¿qué ocurrirá si se impone el No?

En 2016 tenemos elecciones. Si seguimos este camino, SNP, los Verdes y el SSP tendremos mayoría en Holyrood. Deberíamos hacer campaña por la independencia y apostar por otra vía hacia ella, cogiendo nuestro futuro con las dos manos. Deberemos dirigirnos a Cameron y decirle que somos independientes y que si quiere algo, se siente a negociar. Esto no es el final de nada.

¿Cuál es la posición de Escocia frente a otros procesos como el de Euskal Herria?

Yo no soy nacionalista escocés, soy socialista e internacionalista. La lucha de la clase trabajadora a través del mundo es realmente importante para mí, y su emancipación del poder capitalista un objetivo común. Pese a que de forma oficial no ha habido posicionamientos, pienso que Escocia debería apoyar los casos de Euskal Herria, Catalunya o Flandes, empezando por fomentar el derecho a decidir de estos pueblos.

Habla de la lucha de clases, ¿en qué punto se encuentra actualmente la relación entre el SSP y los sindicatos?

Trabajamos juntos, tenemos miembros en casi todos los sindicatos del país. El problema está en que están dirigidos desde Londres. Los dirigentes reciben dinero de la campaña unionista e incitan a los sindicalistas a votar No. Sin embargo, la mayoría de ellos votará por el Sí.

Escocia es un país, no es una provincia ni una región. Y el Reino Unido no es un país, es una unión política. Inglaterra es un país chauvinista, pero somos escoceses. No tenemos absolutamente nada contra la gente inglesa. Sí lo tenemos contra su clase dirigente.

¿Afecta el debate sectario a esta unión de clase?

Sobre todo el oeste de Escocia está muy dividido por la disputa sectaria entre católicos y protestantes. Es reaccionario. Por ejemplo, la confrontación entre Rangers y Celtic es tan solo violencia, peleas... Está comprobado que después de cada partido la violencia machista crece en los hogares escoceses. La independencia también debe dar una vuelta a todo esto.

Finalmente ¿qué cree que pasará el 18 de setiembre?

Debemos estar preparados para todo. El Sí puede perder, pero, si lo hace, lo hará con un gran apoyo, no menos del 45%. Este es un camino emprendido hace mucho tiempo, es largo, pero no tiene freno. Incluso si gana el Sí, aquí no se acaba nada. Pase lo que pase el 18 de setiembre, la lucha continúa para Escocia. Al igual que en Euskal Herria, tenemos una masa dirigente de clase alta, y el 19 de setiembre la clase trabajadora, sea donde sea, tiene que seguir luchando.