Los de «Coach K» no solo ganan, sino que humillan a Serbia
Los 49 puntos combinados por Harden y Kyrie Irving más su seriedad defensiva avasallaron a un combinado «plavi» que empezó bien, pero se derrumbó pronto.

ESTADOS UNIDOS 129
SERBIA 92
Parecía que habría final, y lo que hubo fue un paseo espectacular de los Estados Unidos. En este Mundial 2014, los de Mike Krzyzewski han alternado momentos de vulnerabilidad con otros de arrolladora superioridad. James Harden y Kyrie Irvign activaron su modo de estrellas de la NBA, mientras que la defensa hizo el resto ante un rival que echó en falta que sus rotaciones mantuvieran el nivel. Serbia llegó a adelantarse 7-15, pero un apabullante parcial de 28-6 decantó la final para que los Estados Unidos revalidasen su oro de cuatro años atrás.
Los de Djordjevic arrancaron con mucho brío, llegando a poner en aprietos a unos Estados Unidos que veían cómo Curry no tenía su día y en el que Anthony Davis cometía dos faltas con rapidez. Pero el tiempo muerto de Coach K con 5-10, y el acelerón de Irving -MVP de la final y que decantó el duelo con 15 tantos en el primer cuarto- y Harden voltearon el marcador. Las rotaciones estadounidenses, en especial un DeMarcus Cousins bien centrado, taparon los huecos para las penetraciones plavi, mientras que a campo abierto los vigentes campeones se sentían liberados. Solo faltó que Krstic errara dos o tres tiros solo debajo de canasta, con el partido aún vivo, para que Serbia perdiera comba y se acabara lo que se daba.
La seriedad con la que los norteamericanos se tomaban la final se podía ver en los gestos de Kyrie Irving al celebrar sus canastas, así como su intensidad reboteadora, recuperada con el partido roto, o su impresionante acierto en el triple -11 de 16 al receso, 15 de 30 al final-.
El 35-21 del primer cuarto no bastó a los de Krzyzewski, sino que mantuvieron el acelerador bien apretado durante el segundo período. Klay Thompson dio un gran relevo a Curry, ofreciendo toda una lección de tiro exterior, y por si todo eso fuera poco, un par de acciones de Faried dejó bien claro por qué su apodo en la NBA es nada menos que Manimal. Con el consuelo de un triple de Kalinic sobre la bocina, el pescado estaba absolutamente vendido al final de la primera mitad: 67-41. Entre Irving y Harden ya sumaban 35 puntos; acabarían con 49.
38 puntos en el tercer cuarto
Naturalmente, el partido ya no tenía ningún signo competitivo. No obstante, la selección de Estados Unidos siguió metiendo su sexta marcha a la final, llegando a rozar la proeza de anotar más de 30 puntos en cada período. Los de Krzyzewski anotaron la friolera de 38 en el tercer parcial, ante una Serbia en el que solo Nemanja Bjelica parecía poder responder. Bogdan Bogdanovic también maquilló sus estadísticas, mientras que Raduljica se ganó una técnica tras una fea falta a Cousins.
El intercambio de canastas metió a la finalísima con un espectacular -o humillante, según se mire- 105-67 al inicio del último cuarto, y la cuestión ya era que todos pudieran jugar y, si acaso, anotar alguna canasta. Los de Sasha Djordjevic podrán decir que al menos pudieron imponerse en el último parcial, 24-25, un correcalles de divertimento y con escasa intensidad. Con el 129-92 definitivo, los de Coach K no solo revalidaron su medalla de oro, sino que humillaron a una gran Serbia.

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