Natxo MATXIN
ANAITASUNA | Empate en La Catedral

Un punto... y contentos

Los locales dominaron hasta casi el descanso y fueron a remolque en la segunda parte para igualar al final.

ANAITASUNA 30

VILLA DE ARANDA 30

Anaitasuna sumó su primer punto de la temporada en casa, que sabe bien, pues el Villa de Aranda tuvo el balón durante los últimos veinte segundos para llevarse la victoria y repetir lo que ya ocurriese hace una semana en Zamora. Los de Iñaki Aniz firmaron un encuentro irregular, con muchos altibajos y, sobre todo, sin saber manejar los tiempos cuando estuvieron por delante en el marcador.

Lo hizo durante casi toda la primera parte, aunque sin poder despegarse de los burgaleses -la brecha no fue más allá de los tres goles, 11-8-, hasta que una concatenación de tres errores consecutivos en ataque a las puertas del descanso, dejó a los locales -el Aranda les endosó un 1-5 de parcial- tres dianas abajo, una diferencia que les costó horrores enjugar.

Costó lo suyo que el cambio defensivo a una 5-1, con Chocarro como adelantado, diese sus frutos en la segunda parte. No fue hasta el minuto 47 cuando Helvetia Anaitasuna volvió a igualar la contienda, no sin antes hacer la goma e incluso ir cuatro por debajo (15-19), momento en el que saltaron todas las alarmas. En todo caso, se logró lo más díficil, pero a la escuadra navarra le faltó rematar.

Los visitantes, que dejaron sensaciones de equipo sólido y fuerte mentalmente, como ya habían demostrado ante Granollers y León, con quienes también empataron, aguantaron el tirón y no se dejaron remontar, más allá de un 26-25, a partir del cual, el intercambio de goles se convirtió en la tónica continuada del último tramo del choque.

Ahí Anaitasuna dispuso hasta de dos ataques con los que llevarse el encuentro, pero el balón acabó en ambas ocasiones estrellándose en el poste, lo que permitió darle toda la ventaja a un Aranda que tampoco estuvo fino cuando tuvo opciones para conseguir la victoria.

El choque tuvo un final accidentado, con expulsión de Guimaraes a falta de dos segundos en el electrónico y una bocina que dio la sensación de sonar antes de que el reloj consumiese la hora de juego, lo que provocó las protestas locales.