Kike DE PABLO
ALPINISTA
Bobadas alpinas

Volcán

La erupción repentina del volcán Ontake, en Japón, segunda montaña del país con 3.067 metros, ha sorprendido a unos 250 excursionistas en las cercanías de la cumbre, donde se encuentra situado un gran refugio. Las imágenes filmadas por algunas de sus cámaras son bastante espectaculares y reflejan bien el desconcierto de muchos de ellos ante las nubes de cenizas y gases volcánicos que avanzan a gran velocidad por la ladera -hacia ellos- hasta que les cubren y aquí se acaba la película, la literal y para muchos de ellos la figurada, pues la aspiración de gases y cenizas suele ser la principal causa de muerte en estos casos. Quizás una reclusión hermética en el cercano refugio hubiera sido lo menos malo. Llama la atención que al parecer no había ninguna advertencia previa ni significativa sismicidad, pero esto parece ser normal cuando hay explosiones hidrotermales al entrar en contacto aguas freáticas con el magma volcánico. Me trae a la memoria las múltiples ascensiones por mí realizadas hace años como guía al volcán Merapi en la isla de Java. Decenas de excursionistas solían coincidir en la cumbre diariamente al amanecer hasta que estalló la montaña, a la que se considera hoy en día uno de los «volcanes de la década» por su alto poder destructivo y letal. Y me acuerdo con que inocencia y alegría nos sacábamos fotos en las cercanías de las fumarolas, teniendo en cuenta que pequeñas erupciones ocurren casi cada tres años y grandes cada 10 o 15. Éramos más jóvenes y también... ¿más ignorantes?