Juan Carlos ELORZA
XI Campeonato Europeo femenino (final)

Un día en la oficina o ahora o nunca

Noruega disputa su 18ª final de alto nivel desde 1988, y España la segunda. La anterior la perdió ante Noruega en 2008 (34-21).

NORUEGA - ESPAÑA

Palmarés en mano, los dos finalistas afrontan la cita de hoy desde perspectivas diferentes. Para Noruega viene a significar -dicho de manera coloquial- algo así como «un día en la oficina». No en balde en los últimos 26 años las nórdicas han disputado 17 finales de grandes campeonatos (Juegos Olímpicos, Mundiales y Europeos), y 24 semifinales en total, con un balance apabullante de 9 medallas de oro y 8 de plata, a las que hay que añadir otras 5 de bronce.

En el balance de campeonatos jugados, partidos ganados y medallas obtenidas, Noruega encabeza el ranking del Mundial (en 21 ediciones, 91 partidos ganados, dos oros, tres platas y tres bronces) y el del Europeo (en las diez primeras ediciones, sin contar esta, 59 victorias, cinco oros, tres platas y un bronce).

Solo en el ranking de los Juegos Olímpicos Corea del Sur le desplaza al segundo lugar, y en diez torneos olímpicos las noruegas han sumado 27 triunfos, con dos oros, dos platas y un bronce. La primera final que jugó fue la de los Juegos de Seúl en 1988, donde cayó ante Corea; y la última la del Europeo 2012 en Serbia, que perdió con Montenegro, unos meses después de haber vencido al mismo rival en la final olímpica de Londres.

Parafraseando la cita que se le atribuye al exfutbolista inglés Gary Lineker -«el fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, que lo saben jugar los brasileños y en el que siempre ganan los alemanes»-, en el caso del balonmano femenino, aún no sabiendo exactamente quién lo inventó -aunque hay consenso en que en la era moderna proviene de los países nórdicos-, y dando por hecho que actualmente hay muchos países donde se juega muy bien, no es una gran exageración asegurar que «es un deporte que siempre ganan las noruegas».

Enfrente, España disputa la segunda final de su historia, tras perder la anterior en el Europeo de Macedonia de 2008 ante... Noruega. Se podría pensar que es una casualidad, pero con el curriculum de las nórdicas es estadísticamente mucho más probable que si una selección llega a una final, allí estarán las nórdicas esperándole.

El palmarés del equipo español es mucho más modesto, con la citada medalla de plata y dos bronces (en el Mundial de Brasil 2011 y en los Juegos Olímpicos de Londres 2012). Todo ello bajo la dirección del técnico vasco Jorge Dueñas, con quien se han producido los mejores resultados de esta selección desde que tomara el mando en 2007. En esta tesitura, para España la cita de esta tarde puede suponer un «ahora o nunca». Con el nivel de competitividad que existe ahora mismo en el panorama internacional femenino, han de confluir muchos factores para que una selección pueda llegar a una final... Salvo Noruega.

Un preámbulo hace ocho días

Noruega y España ya se enfrentaron hace ocho días en la primera jornada de la Main Round, con victoria nórdica por 26-29, en la que destacaron el buen trabajo de Solberg en la portería (39%), y sus goles desde nueve metros (13 de 21, con Riegelhuth muy certera, con 6/8) y al contraataque (7/8, con Herrem como principal estilete, con 3/4).

Sin embargo, España llevó el mando en el marcador durante la primera mitad (16-16), para desconectarse en ataque en los inicios de la segunda y acumular una desventaja de hasta cuatro goles (un problema que ya ha sufrido en tres partidos), pero su fortaleza defensiva le permitió mantener el pulso hasta los minutos finales, e incluso reengancharse en el marcador (empate a 26 en el minuto 54). En los últimos minutos salió a relucir la experiencia noruega en este tipo de partidos, con un gol de Koren y dos de Mörk que acabaron decidiendo el choque.

Pero no dio la sensación de que hubiera una diferencia insalvable entre ambas selecciones. Noruega demostró que castiga sin piedad las pérdidas de balón con un contraataque fulgurante, un aspecto que España deberá vigilar porque un día sí y otro también pierde una media de 16 balones -líder del torneo en este apartado-. Noruega no pierde muchos menos (15), pero ningún rival interpreta el contragolpe como ellas, esas pérdidas no tienen un coste tan alto y puede permitirse esa frivolité.

En el otro aspecto que fue desequilibrante hace una semana, los tiros de nueve metros, Navarro mostró una gran mejoría en la semifinal del viernes ante Montenegro. Hasta entonces su porcentaje de paradas a tiros de nueve metros era del 33% (14 de 42 en seis partidos), pero ante la primera línea montenegrina lo mejoró muchísimo (8 de 11, 73%), y resultó crucial para el triunfo. De su inspiración hoy en esta faceta ante Riegelhuth y Kristiansen -sobre todo-, e incluso Mörk, podrían depender las aspiraciones españolas.

Noruega, con una defensa muy rápida y que sufre muy pocas exclusiones, juega muy bien a recuperar el balón y correr, en primera o segunda oleada, y en ataque posicional hay que prestar muchísima atención a las evoluciones de Heidi Löke en el pivote, y los desequilibrios que provoca en la defensa, obligada casi siempre a realizar un sobremarcaje contra ella del que se aprovechan sus compañeras.

España está jugando muy bien al ataque bajo la dirección de dos jugadoras que atraviesan un momento de forma excepcional, Mangué y Pena, ambas entre las diez mejores del torneo en la estadística combinada de goles y asistencias de gol, donde también destaca mucho la noruega Nora Mörk. España es la selección que más asistencias promedia (16 por partido), y la mitad provienen de Mangué y Pena, que además son las máximas goleadoras del equipo descontando los penaltis.