Juan Carlos ELORZA
24º Mundial masculino

La primera fase es casi de tanteo

La estadística de los Mundiales con 24 selecciones coloca a casi todas las europeas en octavos de final, con la incógnita de los cruces.

El Mundial es el campeonato de selecciones con mayor número de participantes (24), y al menos la mitad de ellos no osan poner sus miras más allá de los cuartos de final. En ese sentido es menos complicado que un Europeo, donde cualquier error puede influir mucho en las aspiraciones, pero en un Mundial el margen de sorpresa se reduce porque la presencia de nueve selecciones no europeas -en esta edición- permite suponer que la mayoría de ellas quedarán fuera de los octavos de final.

Eso es lo que dice la estadística de los diez campeonatos a 24 celebrados hasta ahora, desde que se ampliara la participación en la edición de 1995: de 80 equipos eliminados tras la primera fase, solo 12 eran europeos. En cuatro ediciones todos los eliminados tras la liguilla previa eran no europeos. Para ellos se creó la President Cup, que disputan las ocho peores selecciones mientras las 16 clasificadas juegan la fase final. Para muchos equipos este es su verdadero objetivo, tratar de ganarla.

Luego están las favoritas al podio y al título, y cuatro selecciones destacan sobre el resto, por su trayectoria en los últimos campeonatos y por su eficacia competitiva: Francia, España, Croacia y Dinamarca.

GRUPO A. El anfitrión tenía la potestad de elegir grupo el día del sorteo, y Qatar eligió este. No hay que olvidar que su seleccionador es Valero Rivera, que juega en casa al calor de su público -seguro que recibirá alguna ayudita si la necesita-, y que tiene varios jugadores «naturalizados» para la ocasión. Su objetivo declarado son los cuartos de final, y a más largo plazo los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Lo más destacado de la selección qatarí es su portería, con dos bosnios veteranos y de calidad, Saric (Barcelona) y Stojanovic (su último club fue el Rhein-Neckar, uno de los gallitos de la Bundesliga).

España es el máximo favorito a liderar este grupo, y solo la ausencia de Sterbik enturbia un poco sus aspiraciones, aunque seguramente le echará más en falta cuando comiencen los cruces. Eslovenia, que fue cuarta en el último Mundial, tiene un buen equipo y es otro de los que se meterá, y si Qatar lo consigue la cuarta plaza se la pelearán entre Brasil -que también hizo un buen campeonato en 2013, y a las órdenes de Jordi Ribera prepara su presencia como anfitrión en los Juegos de 2016- y Bielorrusia, porque Chile -que juega su tercer Mundial seguido- no cuenta con muchas opciones. Una curiosidad: la selección española es la que más goles ha marcado en los Mundiales disputados hasta ahora, un total de 3.654 en las 17 ediciones en que ha participado, una media de 27.47 por partido en un total de 133. Muy cerca la selección alemana, sumando las 14 participaciones como Alemania (tras la reunificación) y las 7 como RFA, con un total de 3.648.

GRUPO B. Solo dos selecciones debutan en un Mundial, y ambas coinciden en el mismo grupo, Bosnia e Irán. Croacia es el equipo más fuerte, y Macedonia no debería tener problemas para seguir adelante si Kiril Lazarov está bien, y con el refuerzo del esloveno nacionalizado Renato Vugrinec, exjugador de San Antonio que cumplirá 40 años en junio, pero que sigue sentando cátedra en el Metalurg. Para las otras dos plazas hay tres aspirantes: Austria (con varios jugadores que militan en la Bundesliga), Túnez (una de las selecciones no europeas con mejor pedigrí, junto a Egipto) y Bosnia, que completa el trío de selecciones procedentes del desmembramiento de la antigua Yugoslavia en este grupo, a las que hay que sumar a Eslovenia en el A. Irán es el rival más débil a priori. Llegó hasta el Mundial de la mano de Rafa Guijosa, que luego fue relevado por el esloveno Borut Macek. Por cierto, uno de sus jugadores más relevantes, el lateral izquierdo Iman Jamali, que lleva tres temporadas en el Veszprem, adquiría la nacionalidad húngara en octubre y entra en los planes futuros de la selección húngara que ahora dirige Talant Duishebaev.

GRUPO C. El más fuerte de todos, con cierta incertidumbre sobre los cuatro clasificados, pero mucho más sobre el orden de la clasificación, que puede tener su importancia en los cruces posteriores. El sorteo reunió en el mismo grupo a las dos selecciones con mejor palmarés en la historia de los Mundiales: Suecia (que ostenta el récord de participación, presente en 21 de las 23 ediciones ya disputadas, con un total de 147 partidos) y Francia, dominadora del panorama en las dos últimas décadas. Ambas están empatadas a cuatro oros (también Rumania), y Suecia tiene también tres platas (por una de Francia) y cuatro bronces (tres los franceses).

Suecia es un equipo rocoso físicamente, con menos talento que el que dominó los 90 con los Wislander, Mats Olsson, Svensson, Stefan Olsson o Lindgren (estos dos comparten ahora las tareas de seleccionador), pero competitivo. La mala noticia llegó en octubre con el anuncio de uno de sus mejores jugadores, el lateral Ekdhal du Rietz, de que abandonaba la selección para proteger su carrera en su club, el Rhein-Neckar Löwen, ante la imposibilidad de mantener el ritmo por sus problemas de rodillas. Francia, con la baja de última hora de Abalo por lesión, se ha subido al podio en ocho de las últimas ediciones, cuenta con ilustres veteranos que podrían estar ante su último Mundial (Omeyer, Narcisse, Fernandez) y el liderato de Nikola Karabatic, nombrado mejor jugador del mundo 2014 hace apenas un mes. La repesca de Islandia le ha encuadrado en este grupo, y es una selección que siempre compite bien, y la República Checa del goleador compulsivo Filip Jicha (THW Kiel) completa un cuarteto de selecciones europeas fuertes. Completan el grupo dos selecciones africanas, Argelia y Egipto, que tratarán de hacerse valer para llegar a cuartos de final.

GRUPO D. Polonia eliminó a Alemania en el play-off europeo para estar en el Mundial, y tras la maniobra de la IHF para repescar a los germanos volverán a verse las caras en el mismo grupo. Si se cumple la lógica, ambas deberían pasar a cuartos, lo mismo que Dinamarca, que vive su época dorada con una generación de lujo liderada por Hansen y Landin, aunque se le resiste el título mundial tras perder las dos últimas finales. Rusia debería hacerse con la cuarta plaza para cuartos, porque ni Argentina ni Arabia Saudí parecen disponer de potencial suficiente para conseguirlo.