«Camino a la escuela» es un documental didáctico sobre la infancia en el tercer mundo
Parecía un milagro cuando en el 2002 el documental didáctico «Ser y tener» de Nicolas Philibert se impuso en el mercado francófono a muchas películas comerciales de ficción. Casi doce años después «Camino a la escuela» ha conseguido acercarse a aquel fenómeno de taquilla, dejando claro que no fue fruto de ninguna casualidad, y de ahí su justa distribución internacional.
Su contenido se presta a ello, puesto que se trata de una película sobre el tercer mundo, rodada en cuatro países y tres continentes. El documentalista Pascal Plisson ya había rodado en África, siendo su trabajo más conocido «Massaï, les guerriers de la pluie». Para «Camino de la escuela», además de filmar en Kenia, lo ha hecho también en Marruecos. El montaje se completa con el material localizado en Argentina y la India.
Combina las historias en paralelo de tres niños y una niña: el argentino Carlitos, el keniata Jackson, el indio Samuel y la marroquí Zahira. Los cuatro tienen en común el problema de escolarización, ya que en los lugares donde viven no hay escuelas. Su afán por aprender y salir del atraso económico y cultural es tal, que recorren entre diez y veinte kilómetros todos los días, tardando entre dos y cuatro horas en llegar a los centros escolares más próximos.

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