El Gobierno de Kinshasa trata de ocultar sus crímenes
Human Rights Watch (HRW) denunció ayer la represión violenta de las protestas contra una enmienda electoral que habría retrasado las elecciones presidenciales previstas para 2016 en la República Democrática del Congo (RDC), en las que esta semana murieron al menos 40 personas, según la ONG.
HRW ha documentado casos en los que soldados de la Guardia Republicana retiraron los cadáveres para ocultar las pruebas de las muertes. Miembros de dicho cuerpo también dispararon de forma indiscriminada en un hospital, donde hirieron de gravedad a tres personas, dijeron los activistas de HRW. «El Gobierno de la RDC ha utilizado una fuerza ilegal y excesiva para terminar con las protestas», aseguró la investigadora de la organización en la RDC Ida Sawyer.
En la línea de otros grupos, HRW elevó el número oficial de fallecidos en los enfrentamientos (que según el Gobierno congoleño habría sido de 12) y acusó a la Policía de abrir fuego contra los manifestantes en la capital y en la ciudad oriental de Goma.
Ayer, en Toulouse (Estado francés), decenas de personas se reunieron para informar y protestar contra la masacre de manifestantes durante las protestas en Kinshasa. La reunión tuvo lugar por la tarde en la plaza del Capitolio. Su objetivo era «informar y alertar a los franceses sobre los abusos y la manipulación de la opinión pública por parte del presidente Kabila».

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