Martí PERARNAU
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El va y viene de este Barça

En el nuevo paradigma de juego, el Barça ha dejado de tener un mediocentro al uso, un `4'. Ahora tiene en su lugar a Messi con la brújula en la mano tomando las decisiones desde una banda, como si fuese la prolongación del entrenador sobre el césped. Tras meses de dudas y ensayos, de pruebas y titubeos, Luis Enrique ha tomado tres decisiones que parecen irreversibles a corto plazo: priorizar las transiciones, alinear a quienes más gustan del va y viene y darle la brújula en exclusiva a Messi. Por fin Luis Enrique es fiel a sí mismo, por fin ha hecho lo que le pedía el cuerpo y, mientras los resultados sigan apoyándole, no parece probable que vaya a modificar estas tres decisiones.

El juego del Barça tiene una primera fase que consiste en llevar el balón hasta el costado derecho, el despacho donde Messi toma las decisiones. La segunda fase ya depende por completo del argentino. La enorme movilidad que aportan Luis Suárez y Neymar le permite tomar cualquier opción. A Messi le viene gustando mucho que sus dos colegas de ataque realicen un movimiento de arrastre completo de la defensa rival para mandar entonces el balón al lado opuesto, donde siempre aparece Jordi Alba y a veces Andrés Iniesta. Es el Alley oop de Xavi a Alves, pero por el otro costado.

El Villarreal, en el último partido de Liga, ha sido el primer equipo que ha empezado a comprender en qué consiste el nuevo paradigma de juego blaugrana. Sin conseguir un acierto pleno en sus objetivos, el equipo de Marcelino entendió lo que pretendía Messi, cerró siempre en 2 vs 1 en las bandas (con Jona dos Santos y Cheryshev ayudando a sus laterales), no se dejó estresar en exceso por Neymar y Suárez y optó por esperar que Alba marrase sus finalizaciones. Es un problema conocido del lateral barcelonista: llega como un rayo, pero posee una discreta toma de decisiones en el instante final.

En definitiva, que por si era necesaria una nueva comprobación tras lo mostrado en el triple duelo frente al Atlético de Madrid o ante Depor y Elche, Luis Enrique ante el Villarreal volvió a ser inflexible en su presentación de credenciales. Su Barça es esto: transitar. Veloz, raudo, eléctrico. Sufriendo cuando le atacan, gozando cuando ataca.

Con Messi ubicando su mapa de operaciones en la banda derecha, simple punto geográfico de partida, brújula en mano e investido de único capitán general. Los centrocampistas han pasado a ser sus mayordomos mientras Luis Suárez barre el frente de ataque, emulando lo que hiciera Alexis Sánchez y jamás quiso hacer Ibrahimovic.

El Barça de Luis Enrique es un va y viene, plenamente coherente con la personalidad del entrenador, en tanto una amplia mayoría de jugadores se siente a gusto en el nuevo paradigma.