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Emotivo homenaje al jurista Didier Rouget en Uztaritze tras el «último viaje» de su vida

La sala Bilgune de Uztaritze se quedó pequeña en el homenaje brindado ayer al recién fallecido jurista Didier Rouget. El acto se desarrolló en base a un simbólico viaje en tren en el que él era el maquinista y los vagones iban repletos de amigos, militantes y allegados que le acompañaron en el viaje de su vida.

Resumida en tres trayectos, en cada parada se proyectaron fotos y videos con testimonios de compañeros y amigos y una intervención. Dantzaris de Uztaritze interpretaron el saludo a la ikurriña.

La primera estación fue Lille, ciudad en la que vivió muchos años, si bien era nativo de París. Esa parte recogió sus años de militancia sindical, antinuclear, en favor de los inmigrantes y su participación en el movimiento Scalp, así como en el comité de solidaridad con Euskal Herria. Su hija, Clara Rouget, leyó el mensaje enviado por el jurista Vincent Coussirat-Coustère, que fue el director de tesis sobre la prevención de la tortura de Rouget y que subrayó su trayectoria académica y su sensibilidad hacia la defensa de los derechos humanos. Coussirat-Coustère fue jurista en la Corte Europea de Derechos Humanos y profesor de la Universidad de Lille.

Llegada a Euskal Herria

Uztaritze fue la segunda estación del metafórico tren. En ella se repasó su implicación en las diversas luchas locales desde que se instalara en 1998, con su familia, en la localidad labortana. Varios compañeros recordaron su entrega en la vida cultural, en la oposición al proyecto de TAV en Lapurdi y su trabajo en el grupo municipal Herria Bizi Dadin del que fuera concejal y que actualmente está gobernando la localidad labortana. Fue, precisamente el concejal veterano Battit Amestoi quien tomó la palabra antes de que el tren retomase el viaje hacia la tercera estación.

Más que un lugar geográfico concreto, la parada simbolizó su paso por el difícil territorio de tribunales, cárceles, defensa de torturados, represaliados, presos y exiliados, preparación de sumarios, estudio y análisis de normativas, leyes y sentencias, elaboración de recursos y, en general, el ingente trabajo jurídico y también político que fue realizando durante años.

Su aportación fue resaltada a través de los testimonios de los abogados Iñigo Iruin, Amaia Izko o Iñigo Elkoro, de los compañeros del Comité de Defensa de Derechos Humanos de Ipar Euskal Herria Claire Frossard y Michel Berger, de exiliados y expresos que salieron en libertad tras el fallo de Estrasburgo contra la doctrina 197/2000 y del periodista Martxelo Otamendi, entre otros. Con sus recuerdos y su reconocmiento concluyó el recorrido a la última etapa de Rouget, que falleció el 5 de enero en Baiona, con 62 años.

Arantxa Hirigoien y Anaiz Funosas, conductores del peculiar viaje en tren, lo dieron por culminado pero no así su recorrido. «El viaje que emprendiste seguirá hasta la última estación, la de los derechos humanos, la de la libertad y la del amor», dijeron antes de entonar el canto partisano Bella Ciao en euskara.