Tsipras anuncia que no permitirá ningún desahucio de primeras viviendas

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, anunció ayer un programa de ayuda inmediata para hacer frente a la crisis humanitaria, que incluye la prohibición de ejecuciones hipotecarias de primeras viviendas. Junto a ello, volvió a plantar cara a sus socios europeos, al afirmar que está en sus manos que Grecia pague su deuda.
«Grecia quiere pagar su deuda y, si los socios quieren lo mismo, deben negociar con nosotros los medios técnicos para hacerlo», dijo Tsipras en el Parlamento.
Tras recalcar que la austeridad «fue desastrosa» y condujo a que la deuda pública pasara del 120% al 180% del producto interior bruto, insistió en que el Gobierno quiere respetar sus obligaciones hacia el Tratado de Estabilidad, aunque añadió que «la austeridad no forma parte» de ese texto. En su lugar, insistió en pedir a sus socios un crédito que sirva de puente hasta la firma de un acuerdo global con los acreedores.
Durante hora y media, el nuevo primer ministro desgranó un sinfín de proyectos que contemplan, como primeras medidas, un programa de ayuda alimentaria, electricidad gratuita y pleno acceso a la sanidad para los más castigados por la crisis, así como el regreso a sus puestos de trabajo de todos los empleados públicos cuyos despidos violaron la leyes, como las limpiadoras ministeriales, los guardias escolares y los funcionarios universitarios.
La prohibición de los desahucios de la primera vivienda, el restablecimiento de la paga extra de las pensiones inferiores a 700 euros o el regreso paulatino al salario mínimo de 751 euros mensuales en 2016 fueron algunas de las medidas sociales anunciadas.
Como prueba de la voluntad de cambio, Tsipras enumeró una serie de medidas de fuerte valor simbólico, como la venta de la mitad de los coches de los ministerios y de uno de los tres aviones del Gobierno.
A ello se añadirá, puntualizó, el recorte de privilegios de los ministros y de los diputados, como el derecho de los parlamentarios a disponer de coche oficial, así como la reducción de lo que calificó de «ejércitos de consejeros».
Además, el Gobierno reducirá en un 30 % el personal de su sede y en un 40 % los escoltas del primer ministro. «Y esto no es solo simbólico, es porque es necesario que los policías estén en los barrios para la seguridad de los ciudadanos», recalcó.
Por otro lado, Tsipras se comprometió a acometer como una de sus principales prioridades la lucha contra la evasión fiscal y la corrupción.
Adelantó además una amplia reforma fiscal a medio plazo, cuya filosofía será que cada ciudadano y cada empresa contribuya a los ingresos del Estado de acuerdo a sus capacidades. Por último, reiteró su negativa a continuar con el proceso de privatizaciones emprendido por el Gobierno anterior.

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