Bruselas y Berlín, inflexibles con Grecia antes del Eurogrupo
La Comisión Europea y el Gobierno alemán se mostraron inflexibles con las demandas de Grecia, la víspera de la reunión del Eurogrupo y dos días antes de la cumbre europea. Tanto el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, como el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, insistieron en que Atenas debe aceptar el programa del rescate. Pese a ello, el primer ministro griego ve posible llegar a un acuerdo.

El ambiente entre los socios de la zona del euro no es favorable a aceptar sin condiciones las demandas del Gobierno griego, según advirtió ayer el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.
Juncker quiso dejar claro que las «conversaciones amistosas» de la semana pasada en Bruselas con el primer ministro heleno, Alexis Tsipras, «no deben interpretarse como un cambio general del estado de ánimo en Europa hasta el punto de que la zona del euro ceda sin condiciones al programa de Tsipras».
El presidente de la Comisión se mostró escéptico sobre las posibilidades de llegar a un acuerdo sobre la deuda griega en la cumbre europea del jueves. «No creo que podamos llegar tan pronto a un acuerdo definitivo», estimó.
Igualmente, el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, se mostró inflexible sobre el tema, al afirmar que si Grecia «quiere nuestra ayuda es necesario un programa» de rescate, frente al plan de financiación-puente que reclama Atenas.
«Nunca he entendido cómo el Gobierno griego quiere conseguir esto. Sin programa será difícil para Grecia», declaró Schäuble en Estambul, donde ayer comenzó la cumbre financiera del G20. «No somos nosotros quienes necesitamos un programa. Alemania no necesita un programa. Estoy dispuesto a dar cualquier ayuda, pero si mi ayuda no es deseada, entonces eso también está bien», retó Schäuble.
Recordó que Grecia está sometida al programa de rescate hasta finales de febrero. «No sé lo que harían los mercados sin programa, pero puede que (Alexis Tsipras) lo sepa mejor que yo», ironizó. Pero su displicencia se transformó en enfado cuando señaló que el Gobierno griego quiere «arreglar sus problemas financieros renegociando los acuerdos de Londres. Pero eso era en 1953». Se refería a las indemnizaciones pendientes de la II Guerra Mundial y a la devolución de los préstamos impuestos por los nazis al Banco de Grecia, que reclamó Tsipras y que equivaldría a la mitad de la deuda griega.
El «programa» que reclama Berlín es el que -al igual que en Portugal o Irlanda- ha sometido a Grecia a una brutal política de recortes a cambio de una ayuda de 200.000 millones de euros. La «financiación-puente» que pide ahora Atenas, busca tiempo para presentar en verano otro plan de reformas y de reducción de la deuda.
Tsipras, optimista
Por su parte, la canciller de Alemania, Angela Merkel, afirmó que no discutirá los pasos a seguir en relación a Grecia hasta no conocer en detalle las propuestas del Gobierno de Tsipras.
«Creo que lo que importa es lo que Grecia ponga sobre la mesa», apuntó Merkel tras reunirse con el presidente de EEUU, Barack Obama, quien dijo querer conocer la valoración de la canciller sobre la situación financiera de Grecia y el camino a seguir. Berlín reiteró que espera que Atenas presente mañana al Eurogrupo «propuestas concretas», pero insistió en que su posición no ha cambiado: el actual rescate se debe cerrar «de forma ordenada y como está acordado».
Frente a estas posturas, Tsipras recalcó su optimismo sobre las oportunidades de compromiso con la UE, después de un encuentro con su homólogo austríaco.,Werner Faymann, en Viena. «Hay un interés común para superar la crisis. Soy optimista sobre el hecho de que alcanzaremos un compromiso con nues- tros socios europeos», afirmó. El primer ministro griego destacó que «la historia de la UE siempre ha tenido altos y bajos, y siempre se ha encontrado una solución. No veo por qué no deberíamos alcanzar un acuerdo», indicó.
El Gobierno alemán aseguró que hay «cero» posibilidades de pagar una indemnización a Atenas por la II Guerra Mundial, después de que el primer ministro, Alexis Tsipras, reiterara la demanda sobre el tema. Fue Sigmar Gabriel, vicecanciller y ministro de Economía, quien afirmó que «la probabilidad es cero» y lo justificó porque un tratado firmado hace 25 años puso fin a este tipo de demandas.
«Buscaré el mandato del pueblo y el acuerdo con los socios»
Frente a las presiones previas a la reunión del Eurogrupo, el ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, aseguró ayer que «en el Eurogrupo tendré en cuenta, por una parte, el mandato del pueblo de que no demos marcha atrás y, por otra, el deber de alcanzar un acuerdo con los socios europeos». En el debate parlamentario sobre el programa de Gobierno, Varufakis desechó la idea de que un país en crisis, como Grecia, «sin que los bancos puedan financiar la economía, con los mecanismos de producción destrozados y los trabajadores sin cobrar» pueda producir superávit primarios como los previstos en los programas de rescate firmados entre la Troika y el Gobierno anterior. Según Varufakis, es algo que la Troika también reconoce en privado. Atenas plantea rebajar el objetivo de superávit primario establecido por los acreedores del 4,5 % del PIB hasta niveles del 1 % al 1,5 %. «Es la hora decir públicamente lo que admiten todos con los micrófonos apagados: el primer programa de rescate fue un acto de solidaridad no con el pueblo griego, sino con los bancos del norte de Europa», destacó Varufakis, que insistió en demandar «unas semanas de plazo para presentar nuestra propuestas». GARA

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