Conjunto
Ha vuelto Jordi Évole con su «Salvados». Estuvo promocionando su vuelta por su cadena para demostrar que hay que ir con cuatro frases hechas y repetirlas hasta la saciedad para poder considerarse un comunicador actual. El motivo era su encuentro con Esperanza Aguirre para proponerle un `Aló Espe' que resultó ser de lo más entretenido que se le pueda ocurrir a nadie. Y de paso consiguió una audiencia millonaria, de las mejores en la noche del domingo, de más de cuatro millones. Objetivo cumplido.
La lideresa que se presenta como nieta de abuelas vasca y catalana, que asegura estar contratada por un empresa catalana de caza-talentos de la que no se cansa de hacer propaganda, es un animal televisivo, una bestia comunicativa, una política de mucho tinte, peluquería y cinismo marmóreo que se viste perfectamente conjuntada para aparecer en La Sexta como una alternativa real a su propia sombra. Su actitud es imperial. Se siente la dueña de la situación, accede a la entrevista porque sabe que por muchas trampas que le ponga el cazador Évole , al final ella acabará cazando al ratón, porque nadie puede ganarle en capacidad de darle vuelta al argumento hasta retorcerlo y llevarlo al borde de la asfixia y de mentir con un cuajo absoluto.
Desde el primer encuentro en un bar cercano a la sede del PP hasta un adiós precipitado, rotundo, un corte sin paliativos, sin componendas por haber pasado de la hora pactada, todo lo emitido es material de análisis. No obstante nos gustaría ver y oír el material sobrante, lo que no se ha omitido porque ahí probablemente tendríamos la clave de esta jugada magnífica de una candidata autoproclamada. De una persona que demuestra su poderío en su sede y que tiene recursos retóricos para intentar quedar siempre por encima de cualquier situación, cualquier entrevistador y cualquier atasco político en su partido.
En su conjunto fue una buena entrega, y eso que es la vez en la que Évole tuvo que amarrase mejor sus reacciones. Intentó darle espacio televisivo tasado, sin intervención y consiguió que viéramos a la fiera que se esconde en esos ojos de muñeca china. Esperanza Aguirre es una amenaza total. Para todos.
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