Gloria Rekarte
Preso ohia
AZKEN PUNTUA

El problema son los derechos humanos

Un fin de semana duro para todas las personas que, en la calle, sufren la dispersión. Un fin de semana de riesgos, tan impuestos como las distancias. Uno más. Pero el gobierno del PP, sigue aventando responsabilidades. Para eso, le sobra piel. Trabaja concienzudamente para que la política penitenciaria devenga en duras consecuencias, no abandona al azar nada que pueda aligerarla, y deja caer sobre los familiares y allegados de las presas y presos políticos con indisimulada satisfacción, el peso de la carga que les ha adjudicado. Busca, persigue y requiere el dolor sin paliativos de todos ellos y hasta impresiona que cada vez con mayor claridad, el gobierno evidencie que la dispersión es una política de venganza. Tampoco es porque quiera admitirlo, sino porque ya no puede negarlo. Impresiona su absoluta obstinación, su obsesión por ocasionar sufrimiento, su huída desbocada en la dirección equivocada.

Tras la dispersión, tras el sufrimiento que genera, tras la venganza, reside un problema. Y no es ETA. El problema son los derechos humanos. El desprecio que un gobierno tras otro han demostrado hacia los derechos humanos y la facilidad con la que, una tras otra, las medidas de excepción han ido comiéndole terreno a los derechos más elementales, que por otra parte, nunca habían llegado a soltarse del lastre con que los hundió el franquismo. El problema y la clave, son los derechos humanos. La dispersión, no es una apuesta del gobierno contra ETA, no es una apuesta del gobierno contra los presos políticos, ni contra sus familiares y allegados. Tampoco es una apuesta del gobierno contra la izquierda abertzale. Es una apuesta contra los derechos humanos.