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Bombardeado el Estado Mayor de Kiev la víspera de la negociación

El Estado Mayor del Ejército ucraniano en el este del país fue bombardeado ayer, un golpe de los rebeldes la víspera de la cumbre de Minsk donde los líderes alemanes, franceses, rusos y ucranianos negocian hoy un plan de paz. El grupo de contacto que prepara la cumbre adelantó ayer un acuerdo de alto el fuego, en una jornada de intensos combates en la que ambos bandos trataban de ganar terreno.

Mientras los diplomáticos ucranianos, rusos, alemanes y franceses negocian en Minsk un texto que sirva para elaborar un plan de paz en el este de Ucrania, los combates se intensificaron en un intento de ambas partes por llegar a la negociación en una posición de fuerza, dejando un nuevo reguero de cadáveres.

Al menos veinte personas murieron ayer en el ataque al Estado Mayor del Ejército ucraniano en Kramatorsk. La ciudad se encuentra a menos de 45 kilómetros de la zona más próxima controlada por los rebeldes. Fue un bastión prorruso, pero las fuerzas leales a Kiev lo tomaron tomado a mediados de 2014.

Más de 30 misiles cayeron en el aeródromo y en el bulevar, donde se encuentra la base de las fuerzas gubernamentales. El ataque dejó varios muertos en las calles, entre ellos seis civiles. «Con saludos de Putin. ¿Quién más podría hacer esto? exclamaba un viandante ante un cohete sin explotar medio enterrado en medio de la carretera. Otros habitantes, en cambio, culpaban al Ejército ucraniano.

La república popular de Donetsk «no atacó Kramatorsk. Nosotros no disparamos contra las ciudades donde se encuentra la población civil, a diferencia de Ucrania. Esto es una provocación», declaró un portavoz insurgente, que insistió en que las lanzaderas de misiles en poder de las milicias rebeldes no llegan a alcanzar Kramatorsk desde sus actuales posiciones.

Al sur de la línea del frente, las tropas ucranianas también buscaban recuperar terreno y lanzaron su contraofensiva tomando el control de tres localidades al este de Mariupol, la última gran ciudad de la región en poder de Kiev. A su vez, los rebeldes afirmaron que ya tienen rodeadas a las fuerzas bajo mando de Kiev en la localidad de Debaltseve, de importancia estratégica porque conecta el norte de Donetsk con Lugansk. «La burbuja de Debaltseve se ha cerrado totalmente. No les dejaremos. No hay modo de que puedan salir».

Acuerdo de alto el fuego

Este aumento de los enfrentamientos se produce en de unas horas cruciales en el plano diplomático. Angela Merkel y François Hollande viajan hoy a Minsk, donde se prevé que también acudan el presidente ruso, Petro Poroshenko y el ruso, Vladimir Putin, para abordar el plan de paz.

La celebración de la cumbre dependía de los resultados que lograran ayer en la capital bielorrusa el grupo de contacto con representes rusos, ucranianos, isurgentes y de la OSCE. Y el grupo anunció un alto el fuego, así como la forma de supervisarlo, y una «hoja de ruta» para la retirada del armamento pesado.

Hollande dijo acudir con Merkel hoy a Minsk, con la «firme voluntad de lograr un acuerdo de paz para Ucrania, pero sin la seguridad de conseguirlo.

Los contactos telefónicos, entre ellos entre Barack Obama y Vladimir Putin, se sucedieron durante todo el día.

Ucrania insiste en que se respete la línea del frente establecida en setiembre, pero en este tiempo los insurgentes han ocupado 500 kilómetros cuadrados más. Otra cuestión controvertida se refiere al estatus de los territorios del este. Moscú insiste en constituir una federación, mientras Ucrania habla solo de «descentralización». El control de la frontera con Rusia y la creación de una zona desmilitarizada son otros puntos de conflicto.

Poroshenko cesa al fiscal general entre críticas de corrupción

El Parlamento ucraniano aprobó el cese del fiscal general, Vitali Yarema, propuesto por el presidente, Petro Poroshenko, que solicitó el nombramiento de Viktor Shokin, en su lugar. Poroshenko no explicó en su petición los motivos, pero diputados, y gobiernos extranjeros que apoyan al Gobierno de Ucrania han acusado a la Fiscalía General de corrupción y de impedir reformas políticas. Además, denuncian que no ha hecho avanzar la investigación sobre las muertes durante las protestas de Maidán que acabaron con el derrocamiento del presidente Viktor Yanukovich. La petición de reformas judiciales, entre otras, es una de las condiciones del FMI y países occidentales para mantener la ayuda financiera a Ucrania. GARA