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Eguzki celebra la desaparición en Pasaia de «uno de los monumentos a la prepotencia»

Eguzki celebró ayer el desmantelamiento de la chimenea de la central térmica de Pasaia, porque con ella «desaparece uno de los monumentos a la gestión opaca, a la desfachatez y a la prepotencia» y agradeció «el trabajo y la lucha de tanta gente que con el transcurso de los años ha ido denunciando en numerosas ocasiones esta instalación contaminante».

En una nota remitida a los medios, el colectivo ecologista recordó que la citada central, propiedad de Iberdrola, es la más antigua del Estado español y particularmente conocida por su repercusión en el medio ambiente, ya que podía llegar a «emitir a la atmósfera anualmente tanto como el total del parque móvil de Gipuzkoa».

El riesgo derivado de sus instalaciones antiguas y el emplazamiento de sus tanques de combustible próximos a la población se sumaron a los peligros que representaba la actividad -resaltó Eguzki- al apuntar que la central «fue uno de motivos por los que Pasaia encabeza el ranking de municipios con peor calidad del aire desde hace años».

Tal y como comentó el colectivo, la propia Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de Lakua declaró que el cierre de la central respondía a la necesidad de hacer frente a las consecuencias del cambio climático. Sin embargo, durante su funcionamiento, las «irregularidades» rodearon la central desde su propia puesta en marcha, según indicó Eguzki.

En este sentido, desde su entrada en funcionamiento en 1964 se constató el problema de las distancias de la actividad con respecto a zonas residenciales, lo que condicionó la concesión de la licencia de actividad al cumplimiento de estrictas medidas de seguridad.

Licencia provisional desde 1964

«La central funcionó de forma irregular, con una licencia provisional, desde el año 1964 hasta la actualidad, sin que Iberdrola haya acreditado nunca el cumplimiento de los requisitos para evitar riesgos, por lo que nunca obtuvo el permiso de funcionamiento municipal», indicó Eguzki.

La organización ecologista agregó que la central térmica de Pasaia, que utilizaba carbón del tipo hulla, tampoco regularizó los preceptivos trámites con el Ayuntamiento de Lezo, puesto que, pese a estar emplazada entre los términos municipales de Pasaia y Lezo, «Iberdrola no siguió nunca ningún procedimiento para legalizar la parte de las instalaciones que se encuentran en este último municipio».

Entre las irregularidades que rodearon el funcionamiento de la actividad, otra de las señaladas por Eguzki tiene que ver con el incumplimiento de la normativa de prevención de la contaminación que entró en vigor en el Estado español en 2002. A este respecto, el colectivo constató que el incumplimiento de trámites fue «habitual» y remarcó que esto afectó a actuaciones «esenciales para evaluar el potencial nocivo de la instalación, como la evaluación de impacto ambiental».