Los yihadistas ganan terreno en Libia y atacan al Gobierno prooccidental
La rama afín al Estado Islámico (EI) en el este de Libia asumió ayer la autoría del triple atentado que segó la vida de medio centenar de personas y que tuvo como objetivo los intereses del Gobierno prooccidental internacionalmente reconocido, establecido en la oriental ciudad de Tobruk. Además, los yihadistas patrullan ya por las calles de Sirte, la localidad natal del derrocado coronel Muamar al Gadafi, de cuya universidad se apoderaron el pasado jueves.

En una nota emitida por los yihadistas en la Cirenaica (región este de Libia), difundida por las televisiones locales, el EI dijo que los atentados, perpetrados con tres coches bomba, fueron obra de dos kamikazes, cuyas fotos también fueron divulgadas. Según los yihadistas, el objetivo fueron posiciones del general sublevado Jalifa Hafter, un antiguo héroe de la guerra en Chad del Ejército del fallecido Muamar al Gadafi, que años después se convirtió en uno de sus principales opositores y actualmente dirige los esfuerzos militares que tratan de reforzar las instituciones de Tobruk y destruir las de Trípoli, en manos de fuerzas islamistas.
La rama del EI en Libia acusa a Hafter de haber ofrecido a la aviación egipcia información valiosa para los bombardeos que realizó esta semana contra diferentes edificios de la ciudad de Derna, bastión del Estado Islámico en el este de Libia. Los bombardeos, que causaron al menos siete muertos, fueron lanzados en represalia por la difusión días antes de un vídeo en el que se mostraba cómo verdugos del EI ejecutaban a una veintena de obreros coptos cerca de Sirte, en el centro de Libia.
48 personas, en su mayoría civiles, murieron ayer en el triple atentado en el este de Libia que tuvo como objetivos a intereses del Gobierno internacionalmente reconocido de Tobruk, al que apoya Egipto, además de las potencias occidentales.
Horror en Al Quba
Fuentes de Seguridad en la vecina ciudad de Bengasi explicaron que, a primera hora de la mañana, tres coches bomba estallaron en Al Quba, 30 kilómetros al oeste de la localidad oriental de Derna, controlada desde hace semanas por los yihadistas.
El primer vehículo explotó cerca de la casa del presidente del Parlamento reconocido internacionalmente, Akila Saleh; el segundo, junto a la Dirección de Seguridad; y el tercero, el más sangriento, en una gasolinera abarrotada de vehículos que esperaban para repostar.
Saleh y sus diputados cuentan con el apoyo explícito de Egipto, país que la semana pasada entró de lleno en la guerra civil que ensangrenta Libia con dos bombardeos aéreos sobre Derna. Días después, tanto Egipto como el Parlamento de Tobruk pidieron el fin del embargo de armas que pesa sobre Libia con el objetivo declarado de hacer frente a la creciente amenaza yihadista.
El Cairo trata también de convencer a la comunidad internacional de la necesidad de intervenir militarmente en Libia, una tesis que no comparten los otros vecinos amenazados, Argelia y Túnez, que apuestan por una solución política.
Responsables diplomáticos en Túnez explicaron que el temor reside en que el Gobierno de Tobruk utilice esa fuerza militar para someter al Parlamento rebelde de Trípoli, al que apoyan las milicias islamistas, y quebrar aún más el país. «Esto podría llevar a que las milicias islamistas moderadas optaran por unirse con los movimientos islamistas radicales», explicó a la prensa una fuente diplomática, que prefirió no ser identificada.
Universidad de Sirte
El Estado Islámico tomó el pasado jueves el control de la Universidad de Sirte, donde se tuvieron que suspender los cursos. Un profesor explicó que la Universidad anunció la suspensión de los cursos y el aplazamiento de los exámenes, después de que la rama libia del EI se hiciera con el control de las instalaciones.
Un convoy de unos sesenta vehículos todoterreno pertenecientes a esta organización yihadista desfiló la víspera en la ciudad. Las redes sociales publicaban el mismo jueves imágenes, tomadas por el propio EI, con decenas de yihadistas encapuchados a bordo de vehículos todoterreno armados con cañones antiaéreos y portando banderas negras del movimiento.
Al menos 25 personas murieron, entre ellas dos parlamentarios, en el atentado del grupo yihadista somalí Al Shabaab contra un hotel de Mogadiscio en el que estaban reunidos ministros y diputados.

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