Hallados grabados de entre 22.000 y 15.000 años en Erlaitz
El hallazgo, hecho público ayer, de una serie de grabados con figuras de caballos, ciervos y uros en la cueva de Erlaitz, en Zestoa, que tienen entre 22.000 y 15.000 años de antigüedad, ha permitido sumar una nueva «joya» rupestre al ya nutrido tesoro arqueológico guipuzcoano.

El descubrimiento de Erlaitz se suma al realizado el pasado mes de diciembre en la pequeña gruta de Danbolinzulo, situada en la misma localidad, y que contiene varias pinturas rupestres de animales de hace al menos 18.000 años.
Ambas cuevas se encuentran muy cerca de la cavidad de Ekain, que alberga una de las mejores colecciones de arte rupestre de Europa, pintada por artistas prehistóricos hace 14.000 años, y se unen a otros yacimientos guipuzcoanos con arte rupestre como la gruta de Praileaitz o la de Altxerri, a las que, según los especialistas, podrían sumarse aún más en el futuro.
Además de estas cuevas, Gipuzkoa cuenta con otros vestigios arqueológicos prehistóricos de gran relevancia, como la caverna de Lezetxiki, donde se encontró un húmero de una especie humana anterior al hombre de neandertal, y el taller de industria lítica de Irikaitz, considerado uno de los yacimientos a cielo abierto más antiguos de Europa, entre otros lugares destacados.
La diputada foral de Cultura, Ikerne Badiola, dio a conocer ayer el nuevo descubrimiento realizado en la cueva de Erlaitz, en una rueda de prensa en la que tomó parte el arqueólogo y profesor titular de EHU Álvaro Arrizabalaga, además de las alcaldesas de Zestoa y Deba.
En su intervención, Badiola explicó que en Gipuzkoa «nos encontramos ante un nuevo paisaje cultural arqueológico, único, que habría que gestionar de manera unificada», algo para lo que, en su opinión, la Fundación Ekainberri que componen el Gobierno de Lakua, la Diputación y el Ayuntamiento de Zestoa «tendría que ampliar su ámbito de actuación» e incorporar otros miembros.
Antxieta Jakintza Taldea
El hallazgo de las pinturas descubiertas en Erlaitz ha sido realizado por miembros de la asociación Antxieta Jakintza Taldea, quienes con la ayuda posterior de los expertos han identificado al menos ocho figuras de animales grabadas en el techo de una dependencia superior de la cueva, que podría ser considerada como una especie de «capilla» o «santuario» prehistórico.
Posiblemente, el yacimiento podría contar con más representaciones, aunque en este momento son difíciles de reconocer, a la espera de que se realicen nuevos estudios.
Los especialistas han constatado ya el empleo de la cavidad por los humanos en dos momentos temporales diferentes: el primero de ellos durante el Paleolítico Superior, como lugar de habitación, y el segundo, en un momento indeterminado del Calcolítico o la Edad del Bronce, cuando se le dio un «uso sepulcral».
Los expertos consideran que esta caverna presenta «un alto potencial de información científica para recabar datos sobre una etapa muy mal conocida en la expresión gráfica y simbólica de los grupos humanos de cazadores y recolectores del Paleolítico Superior».
Con este fin, la Diputación de Gipuzkoa está diseñando junto a la UPV-EHU, un proyecto de estudio integral sobre las ocupaciones humanas de Erlaitz, el estudio de su arte rupestre y la definición de posibles medidas para preservar su conservación.
Por otra parte, en la misma rueda de prensa, la institución foral y el Ayuntamiento de Deba han anunciado que encargarán un informe para determinar «la situación jurídica exacta y las medidas específicas necesarias para garantizar la protección de la cueva de Praileaitz», ubicada junto a la cantera de Sasiola, con el objetivo de preservarla.
Este informe «tratará de superar la indeterminación sobre los límites de la cueva y la restricción de actividades en sus proximidades», dado que muchos expertos consideran que la actual protección de 50 metros con la que cuenta la cueva debería ampliarse hasta los cien.

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