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Avance contra el EI en Tikrit acompañado de denuncias de matanzas sectarias

El Ejército iraquí y las milicias que lo apoyan han entrado en la ciudad de Tikrit, donde intentan expulsar al Estado Islámico. Pero a la vez, la población suní denunció que el avance va acompañado de matanzas por parte de grupos chiíes en venganza por masacres anteriores.

Las fuerzas iraquíes entraron ayer en Tikrit, en un nuevo avance de la ofensiva lanzada hace diez días para recuperar la ciudad del norte del país de manos de los yihadistas. Un general aseguró a AFP que las fuerzas del Gobierno estaban luchando «para limpiar el barrio de Qadisiya» en Tikrit, cercano al centro, pero que la batalla «es muy delicada porque no estamos enfrentándonos a combatientes sobre el terreno, sino a un terreno lleno de trampas y francotiradores. Nuestros movimientos son lentos».

Las fuerzas que entraron en Qadisiya incluían al ejército, la policía, y miembros de la fuerza de voluntarios de las Unidades Populares de Movilización, milicias chiíes. También entraron en Al Diyum, Al Hayakel y Al Sinai, ubicadas en el oeste de la urbe.

Venganza chií

Con el avance, crecen las denuncias de actos de venganza contra los suníes a manos de milicias chiíes en zonas próximas a Tikrit.

El general jubilado Ahmed Jaled al Naseri, habitante de la aldea de Al Ouya, dijo a Efe que las Brigadas de Hizbulah y las Ligas de los Justos mataron a muchos habitantes y quemaron viviendas en Albu Oyeil.

Estas milicias, que apoyan al Ejército en su ofensiva, están tomando represalias contra la población que, según ellas, estuvo implicada en una masacre contra una base militar, que causó la muerte a decenas soldados el año pasado.

El clan de Albu Oyeil defiende que son inocentes, pero esto no está impidiendo las muertes y los saqueos en las viviendas, lamentó el militar retirado.

«La localidad se ha convertido en una ciudad fantasma, ya que sus habitantes, más de 30.000, han huido hacia Al Hauiya y Al Sharqat», explicó Al Naseri.

Por otro lado, el jeque de las tribus de Al Dlim, Ali al Hatem, explicó a Efe que «es Irán quien dirige las operaciones militares bajo el mando de (el comandante de los Guardianes de la Revolución) Qasem Suleimani», con tanques y las lanzadores de misiles «ante la debilidad del Gobierno iraquí».

A la vez, el EI lanzó ataques con bomba coordinados contra áreas controladas por el Gobierno en la ciudad de Ramadi, acabando al menos con la vida de al menos 17 persona.

Y al otro lado de la frontera, en Siria, el EI lanzó una ofensiva para intentar conquistar la ciudad kurda de Ras al Ain, fronteriza con Turquía.

Los combates dejaron decenas de muertos en los dos bandos. La ciudad es un paso estratégico para abrir un corredor entre la provincia de Alepo y la frontera iraquí y Mosul.