Eduardo DAVIS (Efe)

El Congreso se deslinda de Petrobras y dice que la crisis es de Rousseff

La mayoría de los partidos brasileños apoyó ayer al presidente de la Cámara Baja, Eduardo Cunha, uno de los 49 políticos investigados por corruptelas en Petrobras, y afirmó que el escándalo tiene su epicentro en el Gobierno de Dilma Rousseff.

Cunha compareció en forma voluntaria ante una comisión de investigación de la Cámara y se dijo convencido de que el Gobierno intenta «transferir la crisis» al Parlamento. Sostuvo que la investigación está «en gran parte apoyada en meras conjeturas», que consideró «ajenas a la realidad», e insinuó que por detrás de esa «maniobra» pudiera estar el propio Gobierno.

Cunha pertenece al Partido del Movimiento Democrático Brasileño, del vicepresidente, Michel Temer, pese a lo cual mantiene una línea crítica al Gobierno y lidera un grupo disidente de la formación, que es la fuerza electoral más importante del país.

El parlamentario fue citado por algunos de los exdirectivos y empresarios detenidos en el marco de las investigaciones en la petrolera estatal como uno de los políticos que habrían amparado las corruptelas y beneficiado personalmente con dinero ilícito.

Según la Policía, las empresas privadas involucradas obtenían contratos amañados con Petrobras, cuyos precios eran inflados, y el excedente era repartido entre todos los miembros de la red de corrupción y los políticos que amparaban esas maniobras ilegales.

Cunha negó todas las sospechas, que se apoyaron en delaciones de detenidos que aceptaron colaborar con la Justicia, y obtuvo un casi unánime respaldo de los diputados -salvo de los del Partido de los Trabajadores-, que sembraron dudas sobre la actuación en el caso del titular de la Fiscalía, Rodrigo Janot.

El propio Cunha sostuvo que Janot pretende ser reelegido este año para ese cargo y apuntó que la responsable de su nombramiento, que luego debe refrendar el Parlamento, es la presidenta Rousseff.