El Estado Islámico irrumpe con una matanza en el caos de Yemen
El Estado Islámico irrumpió, con una matanza contra la población chií en su primera acción en Yemen, en medio del caos en que se hunde el país. Al menos 142 personas murieron y más de 300 resultaron heridas en cuatro atentados kamikaze contra mezquitas, en las que los yihadistas quisieron golpear a las milicias hutíes que se han hecho con el control de la capital. El EI advirtió de que «solo es el principio».

Al menos 142 personas murieron ayer en tres atentados suicidas cometidos contra dos mezquitas de la capital de Yemen, Sana'a, que fueron reivindicados por el grupo yihadista Estado Islámico (EI). Al menos otras 351 personas resultaron heridas en estos ataques, los más sangrientos en años en el país. El ataque se produce en medio del caos en el que se hunde Yemen entre la ofensiva de las milicias chiíes y los yihadistas suníes de Al Qaeda en el sur, frente al presidente, Abd Rabo Mansur Hadi.
El EI reivindicó los atentados -los primeros que lleva a cabo en este país- a través de un comunicado firmado por la «provincia de Sana'a» del grupo yihadista, en el que amenazaban con más ataques contra los hutíes. «Los hutíes tienen que saber que los soldados del EI no van a estar tranquilos hasta erradicarlos y cortar el brazo del proyecto chií en el Yemen», afirmó. Y advirtieron de que «esta operación es solo el principio de lo que va a venir en el futuro. Esto es solo la punta del iceberg».
Durante el rezo semanal del mediodía, un kamikaze se hizo explotar en la mezquita Badr, al sur de Sana'a, seguido de otro en la entrada del mismo templo cuando los fieles huían. Un tercer kamikaze hizo estallar la carga que portaba en otra mezquita en el norte de la capital. Los tres atentados se produjeron casi simultáneamente.
Entre los muertos figura el imán de la mezquita Badr, un importante responsable religioso de la milicia, Al Murtada ben Zayd al Muhatwari. Un cuarto atentado suicida tuvo lugar en Sada, bastión de los hutíes en el norte, donde un kamikaze se hizo explotar delante de una mezquita sin causar víctimas, después de que las Fuerzas de Seguridad le impidieran entrar.
El país se acerca a una guerra civil abierta en la que intervienen grupos yihadistas, milicias chiíes, tropas del Gobierno y fuerzas leales al expresidente Saleh, y en la que potencias regionales -Irán y Arabia Saudí- mueven sus peones.
Ataque al presidente
Los hutíes consiguieron hacerse con el control de Sana'a con la toma del palacio presidencial el 20 de enero y con el estado de sitio impuesto en las residencias de Hadi y de otras autoridades yemeníes. En su expansión desde el norte encontraron poca resistencia de las fuerzas gubernamentales, pero ahora se enfrentan también a las de Al Qaeda. El pasado 6 de febrero, anunciaron la disolución del Parlamento y la puesta en marcha de un Consejo Presidencial.
El presidente Hadi, que calificó los hechos de golpe de Estado escapó a Adén, la capital del sur, donde también persiste el movimiento secesionista.
Desde la insurrección popular de 2011, en el marco de la Primavera Árabe, que propició la caída del presidente Ali Abdala Saleh, el poder central se ha visto desplazado tanto por los hutíes como por Aqpa (Al Qaeda en la Península Arábiga), cuya influencia ha aumentado en el sur. El jueves los chiíes intentaron un nuevo golpe contra el presidente y Hadi tuvo que ser evacuado hacia un «lugar seguro» después de que un bombardeo aéreo apuntara contra su palacio en Adén y de que sus fuerzas se enfrentaran contra las del general rebelde Abdel Hafez al Sakkaf, que rechazó ser destituido por el jefe del Estado. Las tropas fieles al presidente tomaron el control de Adén y Hadi apareció en público, de nuevo, rezando ayer en una mezquita de la ciudad.
A su vez, el general Sakkaf, que mantiene vínculos con los hutíes y con las fuerzas del expresidente Saleh, ahora aliados, huyó hacia Sana'a, pero su convoy cayó en una emboscada, según un responsable. Sakkaf salió indemne, pero cuatro de sus guardaespaldas perdieron la vida.
Al Qaeda mata a 29 soldados yemeníes en el sur del país
Un grupo de hombres armados, supuestamente miembros de Al Qaeda, mataron ayer a 29 soldados yemeníes en la ciudad de Al Hota, capital de la provincia de Lahsh, en el sur del país. Los yihadistas atacaron las instalaciones gubernamentales, ubicadas a 60 kilómetros al norte de la ciudad portuaria de Adén, capturaron a los soldados que protegían los edificios y los mataron. Fuentes de la policía explicaron a Efe que los atacantes se llevaron a los militares a una casa en la ciudad, antes de sacarlos a la calle, donde los mataron con disparos en público. Los hombres armados atacaron los cuarteles de las Fuerzas Especiales, la Policía y los Servicios de Inteligencia, y tomaron el control de estos sitios después de enfrentarse a las fuerzas que los custodiaban. Además, los atacantes robaron los almacenes de armas ubicados en esos edificios y tomaron el control de la ciudad. Al Qaeda en la Península Arábiga, con base en el Yemen, ha aumentado sus ataques contra el Ejército yemení en venganza por los bombardeos de drones estadounidenses contra sus combatientes, a los que ha sumado ahora los ataques contra las milicias hutíes. GARA

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