Mikel INSAUSTI
LEJOS DEL MUNDANAL RUIDO

Adaptación en clave feminista del gran clásico de Thomas Hardy

El eterno idilio que mantiene el cine con ciertas obras literarias inagotables encuentra uno de sus ejemplos más claros en “Lejos del mundanal ruido”, porque es casi imposible hacer una mala película a partir de este gran clásico de Thomas Hardy. Desconozco la versión muda, pero las dos posteriores adaptaciones son ambas brillantes, cada una en su estilo. La de 1967 fue memorable, realizada por John Schlesinger en plena eclosión del free cinema inglés, y con el mejor reparto posible entonces, integrado por Julie Christie, Terence Stamp, Peter Finch y Alan Bates.

Tampoco desmerece la versión televisiva de 1998, realizada por Nicholas Renton y protagonizada por Paloma Baeza, Nigel Terry, Nathaniel Parker y Jonathan Firth.

Aunque la película de Thomas Vinterberg dura cincuenta minutos menos que la de Schlesinger, no se echa de menos el metraje que pueda faltar, debido a que el guion de David Nicholls se concentra de lleno en el personaje central de Bathsheba Everdene, para hacer una lectura actual desde el sustrato feminista contenido en la obra. La caracterización de Carey Mulligan refuerza los aspectos independientes, y por lo tanto adelantados a su tiempo, de esta mujer. Quiere sacar su granja adelante sin necesidad de conservarla mediante un matrimonio de interés, pero no puede evitar la atracción romántica selectiva entre los tres pretendientes que la cortejan. Para la época victoriana, casada o no, supone una provocación.

El cineasta danés refuerza los sentimientos de los personajes en función de su relación con la naturaleza, y es el paisaje el otro gran protagonista. El toque naturalista lo ponen también las canciones tradicionales a capella entonadas por la propia Carey Mulligan, que se luce en “Let No Mean Steal Your Thyme”, como lo solía hacer Jacqui McShee del grupo Pentangle con esta evocadora balada folk.