Primer aniversario marcado por un segundo referéndum
Con la voluntad de no aparcar indefinidamente un segundo referéndum sobre la independencia, pero con la intención de no convocarlo hasta tener la seguridad de ganarlo, el aniversario del referéndum que ganó el No estuvo marcado por el discurso de la primera ministra escocesa, Nicole Sturgeon. Segura de su apuesta, animando a los activistas del Sí y pidiéndoles que fueran «pacientes y constantes», dejó entrever un próximo segundo referéndum.

En el primer aniversario del referéndum sobre la independencia de Escocia, la primera ministra Nicola Sturgeon dijo ante más de 120 parlamentarios del SNP de las cámaras de Westminster, Holyrood y Bruselas que «sería incorrecto, ante el cambio claro y material de las circunstancias o de la opinión pública, aparcar indefinidamente un nuevo referéndum». No obstante, ante una audiencia entusiasmada y fortalecida por el imparable aumento de la opción independentista en todas las encuestas, añadió que «no hay atajos para la independencia, debemos convencer a la mayoría de escoceses de que representa el mejor futuro para Escocia. Esta verdad vale para el año pasado, ahora y será siempre verdad en el futuro».
Dirigiéndose a los activistas del Sí, les invitó a seguir siendo «enérgicos y determinados», sabiendo que solo pueden ganar «ganando pacientemente y con delicadeza» las voluntades de los votantes de No. «Debemos persuadir a quienes no persuadimos el año pasado, comprender por qué votaron No. Hacer frente a sus preocupaciones, con paciencia y de manera comprensible. Ese es nuestro reto».
Sturgeon dio el pistoletazo de salida a la campaña de las elecciones de mayo del próximo año y animó a sus militantes a centrarse en volver a ganar una nueva mayoría. Paralelamente, lanzó a los partidos unionistas un mensaje claro: «tienen un serio desafío en demostrar a los escoceses las ventajas de seguir siendo parte de la Unión». Y dio a entender que los recortes en el gasto público y los servicios sociales, la renovación del programa Trident (los misiles nucleares británicos estacionados en Faslane, base naval de Escocia, y que el SNP plantea reubicar en Plymouth, Inglaterra) o sacar a Gran Bretaña de la Unión Europea en contra de la voluntad de los votantes escoceses tienen el potencial para construir esa mayoría en favor de la independencia.
Dirigiéndose al nuevo líder laborista Jeremy Corbin, en una petición a la que históricamente se ha opuesto el Partido laborista, le urgió a defender el traspaso de las leyes sindicales y las políticas de empleo a Escocia. «El Parlamento escocés no puede seguir protestando en vano sobre la erosión de derechos en Escocia. Debemos tener los poderes para evitarlo».
Veto «no seguro»
Por su parte, en declaraciones a “Good Morning Scotland”, el secretario para Escocia del gobierno británico David Mundell se negó a afirmar categóricamente que su Gobierno impondría un veto formal a la petición del segundo referéndum, algo que Cameron ya había adelantado. «No voy a centrarme en un segundo referéndum, quiero que la conversación gire en torno a los impuestos, el bienestar y cómo usar en beneficio de los escoceses los poderes de los que dispone el Parlamento escocés».
El laborista Alistyair Darling, exministro de Hacienda muy activo de la campaña por el No advirtió que aunque Sturgeon «no convocará un segundo referéndum hasta estar segura de ganarlo, su posición es muy fuerte», y más por la «falta de devolución de poderes legislativos prometida por Cameron».
Lo que pudo haber sido...
Alex Salmond ha donado a la universidad para futuras investigaciones el texto del discurso que iba a dar si se hubiera ganado el referéndum. Abajo lo reproducimos íntegramente:
En las primeras horas de esta mañana, Escocia votó Sí. Somos una nación renacida. La comunidad ha hablado. Escocia será independiente una vez más. A los que votaron No, les extiendo inmediatamente una mano de amistad.
Lo hago por respeto a nuestras diferencias, con admiración por la pasión basada en principios de un punto de vista opuesto firmemente sostenido, y con el reconocimiento de que la alegría de la mayoría debe ser atemperada por la decepción de la minoría. Somos una nación. Una Escocia. Demos forma al futuro juntos. Esta campaña ha reclamado el monopolio del poder y la toma de decisiones de los políticos y los partidos.
Este debe ser el comienzo de una nueva política –un momento en el que serán escuchadas las voces de la multitud–. Un momento en el que los desposeídos y los olvidados hagan valer sus derechos como ciudadanos. Un tiempo de empoderamiento y participación.
A nuestros amigos y familias que a lo largo de estas islas vigilan nuestra nueva democracia, le decimos lo siguiente: saber que, en Escocia, siempre encontraréis a vuestro mejor amigo, el mejor aliado y el socio más firme.
La independencia es la igualdad y el respeto mutuo.
Esos principios definirán nuestra nueva e irrompible relación.
Acabo de hablar con el Primer Ministro. Esta mañana hemos renovado nuestro compromiso conjunto en el marco del Acuerdo de Edimburgo para trabajar de manera constructiva y positiva la implementación de la voluntad del pueblo. Ese trabajo se inicia inmediatamente.
Es importante que el pueblo de Escocia recuerde lo siguiente: hoy, mañana y durante los próximos 18 meses, nuestras vidas, negocios, tiendas, escuelas y hospitales siguen exactamente igual que antes. El diálogo para resolver cualquier diferencia con el Gobierno de Westminster continuará en ese periodo y facilitará la transición a la independencia.
Finalmente, sé que los ojos del mundo están hoy en Escocia. Utilizaremos esta atención sin precedentes para dejar claro que Escocia tiene la intención plena de ser un miembro constructivo y progresista de la comunidad internacional.
Nuestros amigos en Europa deben entender con toda claridad que el futuro de Escocia es ser miembro pleno de la Unión Europea. Nuestra vía es hacia la inclusión y la cooperación, no hacia el aislamiento.
Pero esas cuestiones son para otro día. Esta mañana, quiero que cada persona, los votantes de Sí, los votantes del No, todos los ciudadanos de esta vieja y orgullosa nación hagan una pausa, reflexionen y recuerden este gran día en la historia de Escocia.
Lo hicimos. Hicimos que esto ocurriese. Creímos. Confiamos en nosotros mismos y confiamos mutuamente.
Un país renacido. Una democracia recuperada. Llegamos al futuro.
Lo que hemos hecho este día inspira y empodera no solo a esta generación sino también a muchas aún no nacidas.
Ellos aprenderán de este día trascendental y os darán las gracias por vuestra confianza mutua. Y por confiar en ellos.
Alex Salmond

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