Dos días para palpar lo mejor y lo peor del proceso catalán
Los diputados independentistas aprobarán hoy, unidos y con toda la pompa, la Declaración de ruptura. Acto seguido, con menor solemnidad, el desacuerdo entre JxSí y la CUP se hará patente en el pleno de investidura, en el que Mas no logrará la mayoría suficiente.

La mayoría independentista del Parlament de Catalunya aprobará hoy, primer aniversario de la consulta del 9N, una resolución con la que la Cámara «declara solemnemente el inicio del proceso de creación del estado catalán independiente en forma de república». No se queda ahí la Declaración, que añade que «este Parlament y el proceso de desconexión democrática no se supeditarán a las decisiones de las instituciones del Estado español, en particular del Tribunal Constitucional, a quien considera deslegitimado y sin competencia». Casi nada. El texto ya ha despertado todas las alarmas en Madrid, donde toda la maquinaria está a punto para poner a trabajar al TC.
De hecho, está previsto que el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, haga hoy mismo una primera valoración de la Declaración anunciando los pasos a seguir. No habrá sorpresas. En primer lugar se reunirá el Consejo de Estado, quizás hoy mismo, pese a ser festivo en Madrid. Mañana se celebrará de forma extraordinaria un Consejo de Ministros para dar forma al recurso de inconstitucionalidad, que se presentará apelando al artículo 161.2 de la Constitución, que implica la suspensión automática de los acuerdos recurridos por el Gobierno. Según todas las previsiones, el TC se reunirá en un pleno, también extraordinario, el miércoles y, tras admitir el recurso, suspenderá cautelarmente la Declaración de ruptura del Parlament. Está por ver si, tal y como han anticipado algunos, el TC adopta medidas contra la Mesa del Parlament, en especial sobre su presidenta, Carme Forcadell.
Pero la actividad no parará en Catalunya con la aprobación de la resolución. Apenas unas horas después de dar luz verde a la contundente Declaración, Junts pel Sí (JxSí) y la CUP escenificarán su desacuerdo en la elección de un president. El único candidato, Artur Mas, pronunciará esta tarde su discurso, tras el cual la sesión parlamentaria se suspenderá hasta mañana, día en el que, a falta de sorpresa mayúscula, Mas no conseguirá la mayoría absoluta (68 diputados) para ser reelegido. El pleno podrá volverse a reunir a las 48 horas (el jueves) para una nueva votación, en la que Mas ya «solo» necesitará una mayoría simple. Recordemos los números: JxSí tiene 62 diputados, mientras que Ciutadans (25), PSC (16), CSQP (11) y PP (11) suman un total de 63. Los 10 diputados de la CUP tienen la clave, pero se han cansado de reiterar que no darán ni un solo voto a Mas. Por si acaso, el diputado Benet Salellas lo volvió a repetir el sábado, añadiendo que, probablemente esta misma semana, propondrán alguna otra persona de JxSí como alternativa para la presidencia. Suena con mucha fuerza el nombre de la actual vicepresidenta, Neus Munté.
Resumen: JxSí y la CUP son capaces de pactar una potente resolución que «proclama la apertura de un proceso constituyente ciudadano, participativo, abierto, integrador y activo para preparar las bases de la futura constitución catalana» y que considera «pertinente iniciar en el plazo máximo de treinta días la tramitación de las leyes de proceso constituyente, de seguridad social y de hacienda pública», pero son incapaces de acordar un Govern capaz de aplicar dichas leyes y dar vida a una Declaración que, de lo contrario, se convertirá en papel mojado.
El 20D en el retrovisor
Si, tal y como se prevé, no se elige a un nuevo president esta semana, Forcadell iniciará otra ronda de contactos con los partidos. Las negociaciones pueden durar un máximo de dos meses, tras los cuales, si no hay pacto, se convocan unas nuevas elecciones que nadie dentro del independentismo quiere realmente, aunque las declaraciones públicas sean otras. Estamos en periodo de negociación y esto va de faroles. La fecha límite es el 9 de enero, aunque todos son conscientes de que conviene cerrar el acuerdo, si es que llega, antes de las elecciones españolas del 20 de diciembre, a las que el independentismo se presentará por separado.
La CUP confirmó este fin de semana que no participará en las elecciones, ERC presentó al dirigente de la plataforma de castellanohablantes a favor de la independencia Súmate, Gabriel Rufián, como cabeza de lista (hará tándem con Joan Tardà) y Convergència, en vías de refundación, presentó el viernes Democràcia i Llibertat, el nombre de la coalición con Demòcrates de Catalunya (escisión independentista de Unió) y Reagrupament que le permite esconder de momento las desgastadas siglas de CDC

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