
El año nuevo ha venido teñido de luto para la comunidad abertzale de izquierdas. Izaskun Larreategi Cuadra, histórica militante bregada en mil batallas y exponente de una de las generaciones que más ha aportado a la lucha de liberación nacional y social de Euskal Herria y que se nos va apagando, fallecía anteayer.
Su vida y su trayectoria política son un buen resumen de la lucha de Euskal Herria por su libertad. Militante de ETA desde muy joven, sufrió la tortura, conoció las cárceles y forjó su identidad y su carácter en la lucha clandestina en el franquismo. Hermana del militante de ETA Atxulo Larreategi y compañera de Txomin Ziluaga, con el que compartió militancia y altas responsabilidades políticas en HASI, partido integrante del bloque KAS, y en Herri Batasuna, su vida estuvo marcada por un fuerte carácter y un gran coraje.
Como ella misma escribió respondiendo a un artículo de Antonio Elorza publicado en “El País” (Txomin Ziluaga, mi amigo en ETA), llevaba a su pueblo, Euskal Herria, «en el alma». Socialista de convicción y acción, internacionalista y conocedora de primera mano del proceso de liberación sandinista de Nicaragua, de su tránsito de la legitimidad insurreccional a la legitimidad de las urnas, apoyó en todo momento y aportó lo que pudo en la renovada estrategia de la izquierda abertzale. Izaskun nunca dejó la política y el compromiso con su pueblo, era imposible «porque la política no es estar, sino ser». Sus amigos y compañeros le rendirán un último adiós el próximo 10 de enero en la playa de Laga a las 11:30 de la mañana.
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