Esperanza y resistencias al cambio en municipios rebeldes
Cada experiencia municipal del cambio es diferente pero todas tienen puntos en común. La necesidad de democratizar las instituciones y las resistencias de la derecha son elementos que comparten ayuntamientos como Iruñea, Zaragoza o Barcelona.

Municipios diferentes pero con muchas cosas en común. La más importante: forman parte de la ola de cambio que sacudió el Estado en mayo de 2015. Joseba Asiron, alcalde de Iruñea, Gerardo Pisarello, teniente de alcalde de Barcelona, Pedro Santisteve, alcalde de Zaragoza, Mónica Oltra, vicepresidenta de la Generalitat del País Valencià y Laura Camargo, portavoz del grupo parlamentario de Podem Balears compartieron ayer escenario para desgranar los retos, las dificultades y los aprendizajes de unos meses vertiginosos que han modificado el panorama municipal del Estado.
«Es un orgullo ver que se acababa el mandato de los de siempre», afirmó Pisarello. Antes de abordar las dificultades era obligatorio reivindicar los logros, que no son pocos. Quién iba a decir hace unos años que una activista como Ada Colau iba a ser alcaldesa de Barcelona o que en Iruñea se iba a terminar el reinado de UPN y PSN y se iba a «desalojar a la derecha», como dijo Asiron. Un «asalto a las instituciones», en palabras de Santisteve, primer edil de Zaragoza.
Dos claves que son comunes para todos: las dificultades a la hora de poner en marcha una agenda ambiciosa y la necesidad de democratizar instituciones alejadas de la ciudadanía. «No queremos que nos domestiquen», resumía Pisarello, que admitió que existe «poderes fácticos» que no se controlan desde el gobierno y que reconoció, honestamente, que esas barreras generan un desgaste. Para ello, todos los ponentes coincidieron en una receta: participación ciudadana. «Es necesario un gobierno abierto, dar cuenta de las actuaciones», remarcó Santiesteve. El papel de los movimientos sociales fue remarcado por todos. «Hay que asegurar su autonomía, no se puede cooptar desde la institución», insistió el alcalde de Zaragoza.
Acoso de la derecha
Una cosa es la teoría y otra la práctica. Y en Madrid estaban personas que saben de qué hablan. Asiron, por ejemplo, recordó los planes de estudio sobre la policía municipal, la declaración de Iruñea como ciudad libre de desahucios. Mónica Oltra remarcó otras prioridades: imposibilitar las puertas giratorias o limitar los sueldos de los cargos públicos.
Las embestidas de la derecha y la reacción al cambio también se puso en común. «Las políticas de la derecha son miméticas», apuntó el alcalde de Iruñea, recordando la experiencia de Donostia, donde «el cambio llegó hace cuatro años pero se perdió». «Si no hay movimientos sociales fuertes, cómo vamos a responder a ataques como los que se realizan contra el Ayuntamiento de Madrid», dijo Oltra. Con la vista puesta en la colaboración mutua, los representantes institucionales abogaron por redes no solo estatales, sino también europeas. «No queremos ser una anécdota en la historia», resumió Asiron.

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