
«Conozco a muchas parejas que se divorcian, pero no conozco a ninguna que inicia los trámites de divorcio para permanecer unida». Con esta metáfora el primer ministro británico, David Cameron, alertó de lo irreversible del «Brexit» en caso de que las urnas apuesten por ello el próximo 23 de Junio.
Con un ritmo quizás más apresurado de lo habitual, Cameron advirtió del peligro que supone utilizar la amenaza del «Brexit» para intentar obtener más cesiones de Bruselas, de que «la ciudadanía británica se enfrenta a una decisión irreversible» y de que una salida supondría «riesgo, incertidumbre y oscuridad».
El argumentario basado en el temor a lo desconocido fue una de las principales bazas de Cameron en su discurso ayer en el Parlamento, y así se lo reprochó posteriormente el Partido Nacional Escocés (SNP). Las dos horas y media de pleno en la Cámara de los Comunes pusieron de manifiesto la división en el seno de los miembros del Parlamento británico de cara al futuro de su país.
Cameron tuvo que soportar los abucheos de sus compañeros de formación en algunas de sus intervenciones. De hecho, más de un centenar de diputados tories han firmado una misiva a favor de abandonar la Unión Europea (UE), incluidos cinco ministros. Otros ciento veinte diputados apostarían por la permanencia y alrededor de otro centenar más están en duda. Ayer la Cámara no distinguía entre partidos, se reducía dos bandos, a favor y en contra de Europa, aunque es cierto que con matices.
«Iners» y «outers»
La sesión sirvió para que los diputados pusieran sus cartas sobre la mesa, como iners u outers –así les han bautizado los medios británicos, según su tendencia–. Como el líder liberal demócrata, Nick Clegg, cuyo partido ha adoptado un papel secundario en este asunto, que mostró su apuesta firme por permanecer dentro de una UE reformada. El exlíder laborista Ed Milliband se retrató proeuropeo y el actual, Jeremy Corbyn, insistió una vez más en la permanencia aunque criticando los puntos del acuerdo logrado por David Cameron, al tiempo que declaró alegrarse «de que el teatro con Europa haya terminado» y se pueda centrar en los «argumentos reales» para seguir siendo parte del club.
La justificación económica fue otra de las bazas del primer ministro, en concreto la permanencia en el mercado único europeo. «Si quieres mandar en Europa, debes estar en Europa», aseguró Cameron, quien advirtió de que el Reino Unido tendrá «voz y voto para expresar su desacuerdo» sobre los aspectos en los que se muestre contrario. En cambio, si el país abandona la Unión Europea «se verá abocado simplemente a acatar estas reglas comerciales». «Gran Bretaña puede tener lo mejor de los dos mundos», defendió Cameron, y en Europa es «más fuerte, más segura y mejor», sostuvo.
Algunos diputados acompañaron incluso con cifras sus argumentos, como el Conservador Peter Lilley, quien aseguró que en veinte años «el Reino Unido se ha pronunciado en contra de setenta y dos regulaciones de la Unión Europea, y las setenta y dos veces ha salido derrotado».
Todos pendientes de Boris Johnson
Además de sobre David Cameron, los ojos ayer estaban puestos sobre el alcalde de Londres, Boris Johnson, compañero de partido del primer ministro británico y su posible sucesor al frente de los tories. El periodista londinense, que había anunciado horas antes su decisión de otorgar su apoyo a la campaña por el abandono de la UE, realizó una intervención en la Cámara que decepcionó a aquellos que esperaban una agria disputa con Cameron. En su turno de palabra, Johnson se dirigió al premier para preguntarle «de qué manera y en qué aspectos considera que los poderes regresan al Parlamento británico si el Reino Unido permanece dentro la Unión Europea», a lo que Cameron respondió asegurando que el Parlamento decidirá en asuntos sobre «bienestar, rescate monetario e inmigración».
Minutos antes, el primer ministro había finalizado su discurso en la Cámara afirmando que los meses que restan para la celebración del referéndum luchará solamente por el bienestar de Gran Bretaña, y apostillaba que no se presenta «a la reelección en el Partido Conservador». Una alusión clara al alcalde de Londres, a quien algunas voces acusan de apoyar la campaña a favor del «Brexit» con intencionalidad política, para obtener el apoyo de los diputados conservadores euroescépticos.
Al margen del debate, el anuncio de Johnson hizo temblar los mercados y el temor en La City se materializó en la cotización de la libra esterlina, que ayer descendió al nivel más bajo frente al euro y al dólar desde mayo de 2010.M.S.

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