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dublín

El Parlamento de Dublin rechaza al primer ministro y al líder opositor para formar Gobierno

El Parlamento de Dublin ha celebrado la segunda sesión de investidura y ha vuelto a rechazar las candidaturas de Enda Kenny, actual primer ministro,  Michael Martin, líder de la oposición y la de Ruth Coppinger, cabeza de la Alianza Popular Contra la Austeridad. El 14 de abril se volverá a votar y en caso de que no haya acuerdo, debrán celebrar nuevas elecciones.

El primer ministro irlandés, Enda Kenny, junto a Michael Higgins. (Caroline QUINN/AFP)
El primer ministro irlandés, Enda Kenny, junto a Michael Higgins. (Caroline QUINN/AFP)

El Parlamento de Dublin ha rechazado la candidatura del primer ministro, Enda Kenny, y del líder opositor, Micheal Martin, para formar Gobierno en la sesión de investidura que se ha celebrado hoy, la segunda frustrada.

Kenny, que ha sido el primero en pedir la confianza de la Cámara, solo ha logrado el apoyo de 51 legisladores, lejos de los 79 necesarios para convertirse en primer ministro. Solo ha sumado los 50 votos de su partido político, el Fine Gael, y un independiente.

El jefe de Gobierno interino ha recabado los votos en contra de los demás partidos políticos, mientras que los laboristas, sus socios actuales, y los independientes, con quienes aspira a formar un nuevo Gabinete, se han abstenido.

A Martin no le ha ido mejor. Ha conseguido 43 votos a favor, los escaños con los que cuenta. La líder de la Alianza Popular Contra la Austeridad, Ruth Coppinger, ha decidido presentarse también a la investidura pero con idénticos resultados. La primera mujer en solicitar el apoyo del Congreso ha recibido 10 votos favorables.

Tras el 'no' del Parlamento, Kenny y Martin se reunirán por primera vez desde los comicios, aunque el mandatario interino ha rebajado las expectativas. «No puedo decir que vaya a acabar con un Gobierno, pero espero que nos lleve en la buena dirección», ha dicho.

La sede legislativa, sumamente fragmentada, volverá a reunirse el 14 de abril para intentar elegir un nuevo primer ministro, si no lo consigue, la República de Irlanda tendrá que celebrar otras elecciones generales, una situación inédita desde los años 80.