Beñat ZALDUA
DONOSTIA

El recorte de los rescates causó más de 1.500 muertos en el Mediterráneo

Un informe de varias universidades británicas sostiene que el cambio de la operación de búsqueda y rescate ‘Mare Nostrum’ por la operación de control fronterizo ‘Triton’ derivó en la muerte de más de 1.500 personas camino de las costas europeas. Los autores subrayan que las autoridades de la UE conocían perfectamente los peligros.

En octubre de 2014 la UE dio por acabada la misión de búsqueda y rescate Mare Nostrum liderada por Italia en el Mediterráneo. Como recambio, se puso en marcha la operación Triton, con muchos menos medios, enfocados además al control fronterizo y a la disuasión de las miles de personas que esperan poder zarpar a Europa desde el Norte de África. La primera misión tenía un presupuesto de nueve millones de euros mensuales y consiguió reducir notablemente la cantidad de naufragios; la segunda misión cuesta menos de tres millones de euros al mes, se justificó en nombre de poner fin al «efecto llamada» y supuso la muerte de más de 1.500 personas en los meses posteriores a su implementación. Las autoridades europeas estaban advertidas de las graves consecuencias que tendría el cambio, pero siguieron adelante con él.

Así se denuncia, sin paños calientes, en el extenso informe «Muerte por rescate: los letales efectos de las políticas de la UE de no asistencia en el mar», elaborado por varias universidades británicas y presentado esta misma semana. «¿Podemos realmente calificar de ‘error’ el final de Mare Nostrum y su reemplazo por Triton cuando se conocían las consecuencias que ello tendría?», se preguntó ante la agencia Press Association Charles Heller, de la University of London y coautor del trabajo.

«Prefiero argumentar que fue un caso de negligencia institucional intencionada», añadió Heller, para quien «los políticos europeos y Frontex se han convertido en culpables de asesinato por omisión». «Decidieron hacer caso omiso del riesgo que su política implicaría para los migrantes», remató de forma contundente.

Para apoyar las graves acusaciones, el estudio académico recupera las advertencias que aquel otoño de 2014 lanzaron tanto organizaciones no gubernamentales como la propia ONU. De hecho, la nueva misión se puso en marcha pese a que una evaluación interna de la propia Agencia europea de fronteras (Frontex) aseguraba que «podría resultar en un mayor número de fatalidades», según recoge el informe, en el que se añade que el consiguiente descenso de las operaciones de búsqueda y rescate, precisamente durante el crecimiento de la crisis de refugiados, «creó las condiciones que llevaron a una masiva pérdida de vidas».

El falso efecto llamada

El informe también recuerda que uno de los principales argumentos para justificar el cambio fue el de acabar con el supuesto «efecto llamada», falsedad que desmontan recordando que los organismos internacionales calculan que en los primeros cuatro meses de 2014 (con Mare Nostrum) 26.000 personas se lanzaron al mar rumbo a Europa. Exactamente la misma cifra que lo hizo en el primer cuatrimestre de 2015, con la operación Triton ya en marcha. Las cifras que cambian, y mucho, son las de los muertos: entre enero y abril de 2014 murieron 60 migrantes, mientras que en el mismo periodo de 2015 se contabilizaron 1.687 víctimas.

Precisamente el 29 de abril de ese año el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, calificó de «error» el fin de Mare Nostrum. «Es un término inadecuado, la decisión se tomó con conocimiento de causa», responde el informe.

 

Arranca el juicio contra el líder de Pegida, acusado de xenofobia

Lutz Bachmann, líder del movimiento xenófobo alemán Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente, más conocido como Pegida, se sentó ayer en el banquillo de los acusados, imputado por incitación a la xenofobia a causa de unos comentarios en Facebook en los que calificaba a refugiados y migrantes como «bestias», «escoria» o «asquerosos», entre otros calificativos. Al tener antecedentes penales, Bachmann se enfrenta a una pena que podría ir desde la multa económica hasta los cinco años de cárcel. Por ello, la defensa pidió el sobreseimiento del juicio, alegando que no fue el acusado el que escribió dichos comentarios en la red social.

Abonado a la polémica, Bachman se presentó al juicio con los ojos cubiertos con una cartulina negra, entre los gritos de apoyo de sus seguidores y el rechazo de grupos antifascistas, todos ellos reunidos ayer, en número reducido, a las puertas de los juzgados de Dresden. No es, ni mucho menos, la primera polémica que protagoniza Bachmann: una foto suya posando como Hitler circuló por las redes sociales hace algunos meses.

El inicio del juicio coincidió con la detención en Freital, al lado precisamente de Dresden, de cinco personas acusadas de pertenecer a grupos de extrema derecha. Los detenidos están acusados de asociación terrorista, daños físicos graves e intento de homicidio por atacar con material pirotécnico dos albergues para refugiados y la sede del partido Die Linke. .GARA