
«He ordenado al Ministerio un estudio en el plazo de 30 días de nuestras relaciones con la ONU, tanto lo que tiene que ver con nuestra financiación de sus organismos como la presencia de representantes en Israel», ha dicho Netanyahu en un acto público con motivo de la fiesta judía de Janucá.
La decisión sigue a la adopción ayer por el Consejo de Seguridad de la ONU de una resolución de condena de las colonias en el territorio ocupado de Cisjordania y Jerusalén Este.
En un tono particularmente desafiante, el primer ministro israelí ha enumerado las medidas que ha adoptado en las últimas doce horas contra Nueva Zelanda y Senegal, por apadrinar junto con Malasia y Venezuela la resolución aprobada.
Sobre Senegal ha dicho haber «convocado a consulta al embajador» israelí y «retirado la cooperación», y «no será lo único».
Según el Ministerio de Exteriores se trata por ahora de un proyecto de innovación tecnológica para aliviar la pobreza, en el que Israel aporta la tecnología y financia una parte del proyecto con Italia.
En cuanto a las sanciones contra la ONU, el Ministerio ha explicado que son cuatro, y no cinco, los organismos a los que Israel suspende por ahora la financiación, todas ellas secretarías especializadas en el conflicto con Palestina.
Netanyahu ha anunciado que de forma inmediata interrumpe 30 millones de shekels (unos 7,5 millones de euros o 7,8 millones de dólares) a esos organismos.
En su discurso, transmitido en directo por televisión, el primer ministro ha anunciado que la resolución de ayer, que declara «ilegales» todas las colonias en el territorio ocupado desde 1967, es la «gota que ha colmado el vaso» desde el punto de vista de Israel, que no se dejará «arrollar» en los foros internacionales.
«De la amargura saldrá dulzura (..) Los que trabajen con Israel ganarán, los que no perderán», ha sentenciado en ese sentido.
También ha reiterado los elementos centrales de su virulenta crítica del viernes contra el presidente de EEUU, Barack Obama, a quien ha hecho responsable de la «vergonzosa resolución» y de romper la histórica política estadounidense de proteger a su principal aliado en la ONU.
«Todos los presidentes desde (Jimmy) Carter han respetado la política de no imponer soluciones (en el conflicto palestino-israelí) a través del Consejo de Seguridad y, ayer, en contra de esta política y de un compromiso personal explícito de Obama en 2011, dio un vergonzoso golpe de mesa», ha declarado.
Y ha advertido de que la resolución, en contra de lo que Washington ha argumentado, «no solo no acercará la paz, sino que la alejará».
«Nuestros amigos en el gobierno entrante (en EEUU) lucharán contra esa resolución, lucharán con toda su fuerza contra ella congresistas tanto demócratas como republicanos», ha asegurado el primer ministro israelí, para quien es un «absurdo» que la comunidad internacional haya declarado ayer que «el Muro de las Lamentaciones y el barrio judío de la ciudad vieja de Jerusalén es territorio ocupado».
Israel ocupó ese santuario y la parte este de Jerusalén en 1967 con el resto de Cisjordania, que la declaración determina como territorios palestinos y, en consecuencia, califica la presencia israelí en ellos como «ilegal».

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