
A la hora oficial del comienzo de la marcha, las 17:30, en la plaza del Ayuntamiento parecía que no iba a haber demasiada gente. Sin embargo, al cuarto de hora, la manifestación se ponía en marcha hacia Txapitela e iba tomando tono.
Al llegar a la Plaza del Castillo ya superaban el millar de manifestantes. Entre ellos, activistas de diferentes sectores, representantes institucionales y ciudadanos preocupados por el momento político.
En la esquina de esa plaza les esperaban varias dotaciones de la Policía española. En el cielo, un helicóptero de ese mismo Cuerpo vigilaba la movilización. Alguien en la Delegación del Gobierno parecía haberse dado por aludido por una marcha contra el fascismo.
Una gran bandera de Nafarroa, portada por militantes del movimiento popular, abría la manifestación. Detrás, sin pancarta, les seguían personas con carteles en los que feministas, pensionistas, jóvenes, migrantes, personas LGTBI y trabajadores reivindicaban su compromiso con la libertad.
Al finalizar, delante del monumento de los Fueros, María Molinero y Carlos Otxoa han leído un comunicado en el que han analizado el despertar de los fascismos, han recordado que esta tendencia no «comienza en las elecciones andaluzas» y que es necesario levantar un muro para hacerle frente.

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