Iker Bizkarguenaga
Aktualitateko erredaktorea / Redactor de actualidad

Más de cuatro mil víctimas de un virus que vuelve a estar en plena expansión

Con la positividad y el número reproductivo básico disparados, el primer lunes de 2021 mostró una pandemia otra vez en expansión. Una situación preocupante, que coincide con un nuevo hito negativo: más de cuatro mil personas han fallecido en Euskal Herria desde el inicio de la crisis sanitaria.

Trabajadores de una funeraria trasladan el cuerpo de un fallecido por covid-19 del tanatorio del Hospital de Donostia.    (Gorka RUBIO I FOKU)
Trabajadores de una funeraria trasladan el cuerpo de un fallecido por covid-19 del tanatorio del Hospital de Donostia. (Gorka RUBIO I FOKU)

Más allá de la esperanza que genera el incipiente proceso de vacunación, la pandemia de covid se mantiene en estos primeros compases del año con las mismas dosis de incertidumbre que al cierre del anterior, si acaso con la preocupación añadida del efecto que van a tener en la afección los festejos navideños que están a punto de concluir.

De momento, los datos no son tranquilizadores, pues tanto la tasa de positividad como el número reproductivo básico Rt muestran que el virus vuelve a estar en plena expansión, y solo el reducido número de test que se ha realizado en las últimas jornadas mantiene la incidencia acumulada en parámetros similares al de hace unas semanas.

Así, con 450 casos detectados en 6.151 pruebas, la positividad en Hego Euskal Herria fue del 7,3% el pasado domingo, un porcentaje que se eleva nada menos que hasta el 10,6% en Nafarroa; 88 positivos en 827 test realizados. Es una tasa preocupante, propia de una situación descontrolada y que preludia un aumento significativo de la incidencia en cuanto la cantidad de test vuelva a ser la habitual.

De hecho, a pesar de las pocas pruebas realizadas en ese herrialde, en la última semana se ha detectado casi un 30% más de casos que la anterior, 766 por 591, y el dato de incidencia a catorce días es el peor en un mes.

La situación es bastante parecida en el resto de territorios, donde la positividad, pese a ser muy alta, no alcanza las cotas de Nafarroa –6,8% en la CAV–, pero el número reproductivo básico se ha disparado en estos días, hasta llegar al 1,12 en Araba (estaba en 0,84 el 28 de diciembre), el 1,10 en Bizkaia (0,98) y el 1,18 en Gipuzkoa (0,89). Teniendo en cuenta que una Rt superior a 1 indica que la enfermedad se expande, el dato es muy revelador.

Un fallecido de 38 años

La evolución, por tanto, es negativa, y se produce además cuando la pandemia ha alcanzado un nuevo hito, en este caso, el de sus consecuencias más trágicas: más de cuatro mil personas enfermas de covid-19 han fallecido en Euskal Herria desde que la crisis sanitaria estalló en marzo.

En Hego Euskal Herria, la cifra de fallecidos es de 4.004, después de que Nafarroa sumara ayer dos decesos: un hombre de 85 años de edad y otro de 38. En ese herrialde, 973 personas han muerto desde el inicio de la pandemia, 444 de ellas desde  agosto, durante la segunda ola.

Por su parte, el número de fallecidos registrados en el informe semanal de Osakidetza es de 3.031. En la CAV, en la segunda ola se distingue entre muertes que se consideran causadas directamente por el covid –la gran mayoría–, y el total de los fallecidos con test positivo al menos dos meses antes del deceso. La única cifra global que se aporta es esta última.

En estas cifras oficiales no se incluyen otras 346 defunciones ocurridas en la primera ola, que no constan como causadas por el coronavirus, porque entonces no se les hizo PCR, pero que se sospecha que pudieron deberse a esa enfermedad por los síntomas de quienes fallecieron.

Además, dado que el informe semanal de Osakidetza está fechado a 30 de diciembre, tampoco se han contado las muertes que se han producido en los últimos días en las residencias. Ayer, la Diputación de Bizkaia informó de dos decesos en esos centros.

Más complicado es conocer las cifras de Ipar Euskal Herria, pues no hay datos concretos de los tres herrialdes. En el último recuento, conocido ayer, la cifra de fallecidos en el departamento de Pirineos Atlánticos era de 302, y no es difícil que en torno a la mitad corresponda a la parte vasca. Por tanto, el listón de las cuatro mil víctimas se ha superado de largo.

Con estos números, y con una evolución epidemiológica «preocupante», aunque no ofrezca «en estos momentos signos de alarma extraordinaria», la Comisión Técnica del LABI insistió ayer en la necesidad de mantener en vigor las medidas preventivas y destacó la «importancia de las tareas de testeo, análisis de laboratorio, identificación y seguimiento de casos, contagios y contactos, y mantener su refuerzo». Un mensaje que llega cuando el número de test realizados ha caído considerablemente.