«No es deseable que la nueva línea de alta velocidad atraviese Ipar Euskal Herria»

Joseba Erremundeguy, consejero departamental baionarra adscrito a la mayoría de centro-derecha que gobierna el Departamento de Pirineos Atlánticos se ha opuesto con claridad al proyecto de tren de alta velocidad que ha resucitado el Gobierno de París y sobre el que se ha debatido en Pau.

Pasajeros montan en el TGV, en la estación de Donibane Loghizune. (Bob EDME)
Pasajeros montan en el TGV, en la estación de Donibane Loghizune. (Bob EDME)

No estaba en el orden del día, pero el debate sobre el reparto de los compromisos financieros que acompañarían a la eventual construcción de una nueva línea ferroviaria de alta velocidad entre Burdeos y Dax, con eventuales enlaces con Pau y Baiona, ha marcado la reunión del consejo departamental de este viernes. En paralelp, el presidente de la Mancomunidad Vasca, Jean-René Etchegaray, ha confirmado a Mediabask su intención de organizar un «biltzar» de alcaldes de Ipar Euskal Herria en las próximas semanas.

El consejero de la mayoría departamental -y representante también de la Mancomunidad Vasca-, Joseba Erremundeguy, ha evidenciado con su intervención en el Palacio de Nafarroa, en Pau, que, como ocurriera dos décadas atrás, cuando se puso el proyecto de nueva línea de alta velocidad ferroviaria sobre la mesa, esa infraestructura no se ve igual si se mira desde Biarno o desde Euskal Herria.

Las dificultades financieras llevaron a Emmanuel Macron a enterrar esa propuesta, que llevaba ya tiempo en vía muerta, al inicio de su mandato, en 2017.

Ahora, a las puertas de las elecciones presidenciales de 2022, su primer ministro, Jean Castex, ha reactivado el proyecto, implicando a regiones del flanco sur hexagonal, a varios departamentos y hasta a la Mancomunidad Vasca, institución creada con posterioridad al parón oficial del proyecto.

De ahí que el consejo de hoy en Pau tuviera un interés especial cara a conocer el posicionamiento de los consejeros vasco adscritos a la mayoría gubernamental, que preside Jean-Jacques Lasserre.

Y ha sido el baionarra Joseba Erremundeguy, integrante también del equipo de gobierno municipal que lidera Jean-René Etchegaray, el encargado de exponer esa posición, discrepante con respecto a los correligionarios bearneses.

«Creíamos que el dosier de la LGV estaba enterrado definitivamente pro ha resurgido de forma brutal, vertical, precipitada, sin respeto ni consideración por la palabra y la opinión de los habitantes de los territorios afectados», se ha quejado Erremundeguy para añadir que «mi posición es clara y conocida: estoy en contra, porque creo que, a la vista de la situación que vivimos, desde el punto de vista político, social, ecológico o agrícola, no es deseable que la nueva línea de alta velocidad atraviese Ipar Euskal Herria».

Aunque sobre el papel la prolongación de la línea del sur llegaría desde Burdeos a Dax, «no somos incautos, y sabemos que se trata de llevar ese nuevo tren hasta la muga, y que por lo tanto se trata de barrer nuestro paisaje, de sacrificar tierras agrícolas que producen alimentos y que ya están amenazadas por la especulación, todo ello en un contexto de presión inmobiliaria sin precedentes», ha añadido el consejero baionarra.

«¿Sacar a Euskal Herria del aislamiento?»

Desmintiendo los argumentos de que tal infraestructura «sacaría del aislamiento al País Vasco», el consejero de la mayoría de centro-derecha ha alertado de que, por el contrario, los habitantes de Ipar Euskal Herria pagan ya un alto precio por la atractividad del país en que viven. Ha asegurado que esa infraestructura lejos de apoyar la economía productiva amenazaría todavía más la cohesión social, al favorecer, sin ir más lejos, fenómenos como el teletrabajo de habitantes de grandes urbes.

Ha insistido así en que la línea que se propone «no es deseable que vaya ni a Baiona ni a la muga, e incluso se puede dudar de su destino en Dax (Akize)» y ha defendido que, en su lugar, se utilicen las inversiones en desarrollos ferroviarios alternativos con alusión especial a un tren regional (RER) que, completando al actual Topo hasta Hendaia, enlace Baiona y Donostia, o una línea de la capital labortana a Kanbo, o el tren de noche Palombe Bleu, que procedente de París pueda llegar hasta Irun», ha explicado, añadiendo que esos servicios servirían además para descongestionar la red de carreras.

Y en alusión a la linea de alta velocidad ya existente, el TGV que enlaza Hendaia con París, Erremundeguy ha concluido: «Renovemos simplemente lo que ya tenemos».

EH Bai considera innecesaria la nueva línea

El binomio integrado por Annie Poveda e Iker Elizalde ha trasladado en la reunión de Pau la posición de rechazo a la nueva infraestructura ya hecha pública ayer mediante un comunicado por Euskal Herria Bai. La formación abertzale, de izquierda y ecologista rechaza por innecesaria una infraestructura que implicaría una inversión millonaria (4,5 millardos) «para ganar 10 minutos de viaje entre Burdeos y Baiona».

Un proyecto, con un coste global estimado en 14 millardos, que se financiaría en un 40% por el Estado, en otro 40% por colectividades territoriales (entre ellas Departamento de  Pirineos Atlánticos y Mancomunidad Vasca) y en un 20% por la UE.

EH Bai ha alertado de la artificialización de 6.000 hectáreas, con los consiguientes daños en medioambiente y agricultura, que acarrearía esa nueva línea, «que no responde a las necesidades de los habitantes de este país, que precisan de servicios de cercanía».

Por ello, EH Bai emplaza a los representantes de las instituciones implicadas, y en especial a la Mancomunidad Vasca y a las entidades locales afectadas, a negarse a hacer la aportación económica que requiere esa infraestructura.

El dinero público debe emplearse para proyectos de interés público, han hecho constar los electos abertzales en Pau.