
La consejera autonómica de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal, ha presentado este miércoles un estudio sobre edadismo (conjunto de estereotipos, prejuicios y actitudes discriminatorias hacia las personas en función de su edad) en el marco de la V Jornada de Buenas Prácticas Europeas en Amigabilidad, que se celebra en Gasteiz.
En este estudio se alerta de que los estereotipos negativos sobre las personas mayores están «muy extendidos» y es común la creencia de que, desde el punto de vista de la salud, son dependientes, enfermizas, frágiles y sexualmente inactivas, mientras que desde el punto de vista de la participación son improductivas y pasivas.
«Todavía prevalece una imagen negativa de las personas mayores», ha lamentado Artolazabal, que ha subrayado que el edadismo es «una de las formas más comunes y socialmente aprobadas de prejuicio y discriminación».
El informe desvela además que se ha producido un «aumento notable» en la percepción de que la sociedad trata mal a las personas mayores en comparación con hace una década, un resultado que puede vincularse con el impacto de la pandemia en las personas mayores y con las «situaciones de discriminación» que han sufrido en este contexto.
«Profecía autocumplida»
Todo ello puede motivar «actitudes negativas de las personas mayores hacia su propio proceso de envejecimiento» y además «pueden favorecer una prematura pérdida de independencia, una mayor discapacidad, así como mayores índices de depresión y mortalidad. Es la denominada ‘profecía autocumplida’»
De hecho, el estudio recoge una encuesta en la que se apunta que dos de cada tres residentes en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa están preocupados por envejecer. Dicho temor presenta porcentajes aún más altos entre las mujeres, entre quienes no tienen pareja, en aquellas personas con menor nivel educativo y entre quienes tienen ingresos mensuales por debajo de 1.800 euros.
Los principales motivos de preocupación son el deterioro físico, con un 38,4%; la dependencia de otras personas, con un 20,6%; y el deterioro intelectual, principalemente la pérdida de memoria, con un 19,5%. Hay también otras razones como la pérdida de poder adquisitivo, el descenso en el ritmo de actividades, la pérdida de la red social y la incertidumbre.
Artozabal ha reclamado «una nueva forma de mirar a las personas mayores como ciudadanas activas y protagonistas de su destino», y ha llamado a poner el foco en prevenir la dependencia y promover la autonomía personal y el talento de las personas mayores, para que puedan «seguir desarrollando una vida más activa, plena e integrada en su entorno con los apoyos adecuados a su situación».
En la CAV casi medio millón de habitantes tiene más de 65 años, el 22,5% de la población total, un porcentaje con una tendencia al alza.
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